Hay personas que aparecen, desaparecen, te llenan y te vacían, y nunca te piden permiso para ello, ni te dicen hola, y menos aun hasta luego, o hasta nunca. Y nunca se preguntan si está aun libre ese hueco de tu vida para volver, si tienes un segundo para ellos. Y siempre vuelven, llaman a tu puerta y no te puedes quedar sólo observando a través de la mirilla.

Historias de éstas me conozco unas cuantas. Hasta que hubo un día que, sin un porqué tampoco, marcharon para siempre, sin siquiera un adiós... Deberían haberse llevado con ellos los recuerdos, vaciarme de ellos como de su presencia. Pero eso sí que me hubiese dejado vacía.... Y quedarme sin recuerdos hubiese sido también quedarme sin una parte de mí...

No te he pedido permiso, Negartija, espero que no te moleste que te haya robado este comment que dejé en tu página

Y aun así, las suelas de mis botas corren como dos idiotas, siempre detrás de tí...