Que lo sé... Que llego tarde... No suelo ser demasiado imputual, recalcando el demasiado, pero esta vez no había manera de solucionarlo.

La fiesta. Menuda fiesta!! Mil veces se hiciese, mil veces asistiría de nuevo. Ha merecido la pena "darse el paseíto" hasta Madrid. Estaréis pensando como me han dicho siempre: "Estás loca" Y qué, si soy una loca feliz...

Llegada a Madrid

"Aterrizo" en Madrid. Dejo la maleta en el hostal. Qué miedo, ¿aquí me tengo que meter...? ¿Por qué no habría sitio donde siempre, que tan bien estaba y tan baratito...? Si sólo hubiese contado con un poquito de antelación hubiese pasado la noche en Los Alpes.
Nada más entrar casi me doy de bruces con la cocina, y un argentino desayunando. Se parece al "Mono Burgos", con los mismos pelos y todo, con su acento y todo, pero cuando estaba delgado. Es el que lleva el hostal. Me recibe en pijamas y zapatillas. De lo más extraño. Pago y sigue desayunando. Dejo la maleta y salgo a pasear por Madrid.

En Madrid sé que siempre encuentro buena compañía. Pero también me gusta disfrutarla a solas. La Gran Vía es todo un mundo para mí. Y disfrutar de mi soledad no significa sentirme sola. No tengo necesidad de estar siempre con gente. A veces un ratito para mí nada más viene bien. La gente debería entender eso.

Caigo en mi compulsión. Zapatos a 6 euros, zapatillas de deporte a 6 € (monísimas, en piel y de color lila), pantalón de chándal a 4 €, camiseta a uno!! Y mejor parar.

Me dirijo a La Dalia. Necesito hacerme con rooibos chocolate-ron. Y con un arsenal de Yoghi Tea de chocolate. Pero caigo en la tentación y casi vacío la tienda.

Nada más entrar por la puerta me llaman al móvil. Me quieren vender libros. Se los voy a comprar, no hace falta que me suelte el rollo, si me vienen bien para el trabajo, en eso no hay que escatimar. Pero el tipo cree que necesita soltarme el rollo y no se corta. Yo casi no le oigo. Sigo buscando en el estante ese rooibos mientras él habla solo. Como cuando te habla una suegra como la mía. Un cuarto de hora. O más. El hombre ha atendido ya a unos cuantos. Me espera con paciencia infinita.Yo sólo espero que me diga el precio y contestarle que sí. Mientras tanto he llenado el mostrador con unas cuantas bolsitas de tés y rooibos. Y vaciado el bolsillo de unos cuantos billetes. No tengo remedio...

Sigo de tiendas. Miro mucho, compro poco. Menos mal. Entro en H&M.Me pruebo un vestido muy barato, precioso. De gasa negra. Pero la 34 es una talla muy pequeña, y lo de arriba no hay donde meterlo ahí. Si no fuerapor eso me lo llevaba.
Algo se me cae al suelo. Lo voy a recoger y me encuentro con un libro ¡en un probador! "Suicidios ejemplares", de Enrique Vila-Matas. Se le debió caer a alguie mientras leía por la página 58-59. Así lo indica un envoltorio de Trident a modo de marcapáginas. Ir de tiendas no está reñido con el gusto por la lectura. Pero eso ya lo sabía yo, que me gustan ambas cosas

Voy a comer. "Subo al sur". Me encanta ese sitio. Una tienda de comercio justo donde sirven comidas de todo el mundo. Me gusta el turismo gastronómico. Me gusta lo exótico. Y el menú es barato. Sólo ocho euros. Merece la pena.

Tras la deliciosa comida vuelvo al hostal para dormir una siesta. Vuelvo a sentir ese miedo que me invadió cuando lo ví la primera vez. El lugar es cochambroso, una habitación minúscula con muebles viejísimos, las sábanas dan un poquito de repelús, la almohada no sabría si llamarla así, no tiene persiana, apenas una cortina, ni un mísero lavabo donde lavarme la cara. En fin... Vamos a intentarlo.

Cierro los ojitos, y apenas consigo dormira pesardel cansancio. Al poco estoy de nuevo en pie.
Winter se porta estupendamente conmigo. Me llama preocupándose por mí. Me dice que Miss Calamarno piensa venir a la fiesta. Me propone un café. OK, tomemos algo. Pero me llevas a su tienda para que al menos la salude si no la puedo ver esta noche.

Conozco al fin a mi paisana. Hace calor en la tienda. Será que su personalidad cálida la llena. Tiene unos increíbles ojos azules. Qué envidia.

Hay un punto de inflexión. Cambio de planes. Quizás sí, quizás me pase por la fiesta. Claró, tía, si te vas a arrepentir si no vas, en casa vas a estar comiéndote los mocos mientras nosotros bailamos entre risas. Venga, vale, un ratito.

Corro a darme una ducha que casi no me da tiempo. Odio atravesar el pasillo una y otra vez. Porque la ducha está al fondo. Porque en mi habitación no puedo enchufar el secador. Porque no hay luz suficiente para saber dónde planto el lápiz de ojos. Y odio que me vean los extranjeros que están allí sentados (son todos rubios rubísimos, de ojos azules azulísimos, pero no alcanzo a escuchar la conversación para saber de dónde vienen) con la toalla reliada en la cabeza. Es como un atentado a mi intimidad.

Crónica de la fiesta

21 horas en Callao. Allí fue donde Winter me dijo que habíamos quedado. Nick Furia, todo un tipo digno de conocer; Jaytower, menudo regalito el de después; Javier Caspito y su mundo; C-girl, te perdono yo también lo de la tosta, no pidas más disculpas, que no hace falta; Shenka, una tía genial a la que poco conocía antes y me ha sorprendido gratamente; Miss Calamar, otra tía genial a la que seguía desde los principios y me alucinó aun más en persona; Bitelchús (qué mala soy, pero es que la primera vez creí que era así...) y su amiga Ángelodemonio. Llamo a Anapara ver dónde está. Llega al poco pero se va directamente a la fiesta. Lo siento, yo necesito comer algo antes. ¿Una tosta por ejemplo? Ajaja (chiste para las 4 chicas que vivimos el momento, 3 con cara de sorprendidas y una con cara de vergüenza *;P)

Tras engañar al estómago nos vamos a la fiesta. Ya a la entrada parece interesante. Doy el nombre. Me dan una pegatina para identificarme, una chapa de La Cocteleray una camiseta, y una invitación a refresco o cerveza. Pero qué bien se portan éstos de La Coctelera, qué majos y qué currado se lo tienen todo!

Intento localizar a Ana y Marta, que ya son "viejas conocidas" para mí. No es la primera vez que las veo y espero que haya muchas más. Son geniales. Las veo enseguida, las abrazo, me encanta que estén allí. Está también JB acompañando a Marta.
Y conozco a Jesúsa quien siempre veía comentar en el blog de Marta y alguna vez curioseé de pasada. Y a la otra Marta, que también había visto pasar en sintonía por los blogs de mis amigas y seguro que alguna vez pasé por allí con prisas. Y por fin pongo cara a mi amigo Rafa, al que me dio mucha alegría poder ver y mucha más pena no poder compartir más tiempo con él. Pero normal, con tanto jaleo y tanta gente.

Hablando con ellos siento un toque en el hombro y una exclamación. "¡Marilia!!" ¿Y tú quién eres? Ah, sí, la pegatina, claro... Anda, Ryu, al final has venido! Qué bien. No nos conocíamos mucho antes, pero era agradable encontrar a alguien a quien sigues, aunque sea desde hace poco, más aun cuando aun no había decidido si vendría o no. Otro loco como yo que se hace un puñado de kilómetros para venir a la fiesta. Si es que somos unos frikis. Empezamos a hablar, y continuamos hablando y hablando. Me sorprende muy gratamente. Es agradable encontrarte gente así.

Shenka me presenta también a unosamigos, son infiltrados de la competencia, pero seguro que tras la fiesta han pensado en hacerse hueco en La Coctelera. Llegan también Sin Perdóny Mrs Maggots. La gente empieza a irse, pero nosotros hacemos un grupito muy majo. Y empezamos a hacer cosas raras, las altas horas de la noche y el alcohol pasan factura. Cómo explicar lo de las pegatinas...? Situaciones "comprometedoras" y divertidas. Shenka, si a tí te echan bajo un puente, me tocaría ir a dormir contigo...

De los vídeos mejor no hablar... ¿Alguien sintió que no hacía el ridículo? ¿Alguien no se arrepintió de ponerse delante de la cámara? Yo estaba hecha un flan, qué manera de cagarla...!

Van a cerrar, se hace tarde. O temprano, según se mire.He aprovechado toda la noche. Me ha encantado. Me quedo con ganas de más. ¿Desayunamos? En un intento infructuoso de buscar un local abierto en el que nos sirvan unas tostadas acabamos en San Ginés comiendo churros con chocolate. Después toca despedida. Una lástima. A qué poco pueden saber tantas horas. Abrazos (terapia de peluche ;P) y un hasta pronto. Ojalá.

He conocido gente increíble, me encantaría volver a reencontrarme con ellos. Como me reencontré con la gente increíble que ya conocía. Ha sido una experiencia inolvidable. Estoy encantada de haber hecho esa locura. ¿Para cuándo la próxima...? Simplemente delicioso, simplemente genial.

Jo, cuántas lagunas, casi sólo recuerdo que lo pasé muy bien. El resto se lo ha inventado mi cerebro para ir cubriendo huecos. Fui con Santa Teresa al cielo, pero después menudo batacazo!!
Menos mal que tengo fotos para refrescar la memoria...

El día después

Me voy a dormir a las 7. A las 9 me despierto. Necesitaría dormir algo más, pero mi cuerpo se niega. Tras varios intentos a las 10 me pongo en planta. Hay que terminar de organizar la maleta y salir de allí. Y no tengo resaaaca! Pero miresfriado ha empeorado. Me he quedado casi afónica. Me cuesta hablar y que me entiendan. Y más aun que no se rían de mí.

Me cobran 3 euros por dejar el equipaje en el hostal. Cabrones!Con lo que cobráis ya por esa mierda de habitación...
Voy a desayunar. Me tomo un café después de no probar uno en meses, con un donuts. Winter me llama. Quedamos para un té. Eso sí, no puedo echar en falta ese té. Me hace conocer tiendas de té y de chocolate que me dejan alucinada. Gracias por el detallito, Winter. En general, gracias por todo.

Tomamos el té en un sitio que me descubre. Parece que me conozca, me encanta el sitio. El menú también parece delicioso. Lástima que la parte de abajo sólo esté abierta de noche. Debe ser genial sentarse sobre los cojines en el suelo, sobre esa capa de arena en la que colocar los cojines. Y las luces, y el baño... Es genial ese sitio. Quiero volver. Quiero tener tiempo para volver.

Me acompaña hasta el sitio donde voy a comer. Él se tiene que marchar. Subo de nuevo al sur y la comida está más deliciosa aun que el día anterior.

Después me voy a dar un paseo. Bajo a la Plaza de España, con la música a cuestas y me siento en un banco. Empiezo a sentirme fatal. El cansancio pasa factura y casi me duermo en el banco, con el bolso haciendo de cojín. El resfriado me está matando, no es el mejor día para deambular por ahí. Decido cancelar la cita con un amigo al que hace muchísimo que no veo, pero el cuerpo no me lo perdonaría. Una lástima, porque me apetecía verle, y porque había conseguido reservar en un sitio que me encanta. No tengo batería en el móvil, no sé cómo encontrar su número, y al final me las ingenio. Le llamo y lo entiende. Tampoco él está para muchos trotes. Nos conformamos con un "otra vez será".

Adelanto el billete de tren. Doy una cabezada en el viaje. No tengo batería en el móvil ni para poner la alarma y pido a la viajera de al lado que me despierte al llegar a Ciudad Real.

Una vez en casa paso las fotos para que mis amigos las tengan cuanto antes. Y me voy a dormir. Me esperan unas duras 48 horas de trabajo seguidas aderezadas por un catarro nada desdeñable. De las que me pude recuperar sólo ayer, durmiendo todo el día, todo el cansancio y todo el resfriado.

Siento la tardanza. Aquí tenéis mi reportaje de la fiesta. Sólo puedo resumirla en GENIAL!!