Gente impresentable
Yo pensaba que no existía. Que era imposible, o hasta el momento lo era, lo creía firmemente. Pero sí, señores... Nació la persona capaz de sacarme de quicio, de quebrantar mi casi infinita paciencia, de poner mis nervios en límites insospechados, de crisparme como lo intenta a diario cierto sector político.
Sé que no es mi estilo, pero hoy me apetecía gritar a más no poder, sin aguantarme ni una mijita, "¡gilipollas!", "¡cabrona!" "hija de tu... bendita madre", y acompañarlo de miradas asesinas. A lo mejor no sólo hubiesen sido asesinas las miradas. Pero, y eso sí es más de mi estilo, mantuve la compostura. Increíblemente. Aunque mentalmente le grité eso y mil barbaridades más. Y me seguían pareciendo pocas para lo que merecía.
La persona capaz de acabar con mi estoica paciencia nació, y debió de hacerlo hace cuarenta y muchos o cincuenta y pocos años, diría yo. Tiene un carácter que engaña. Va de suave. Pero yo ya la he calado. Desde el primer día. Ya supe que nuestra "relación" estaba condenada desde las primeras horas. No comenzamos con buen pie. Y eso que yo no me llevo mal con nadie, ¿eh? Quien se llevase mal conmigo es sólo porque quisiera.
Va de suave haciéndote creer que te engaña, pero a mí no, a mí no me engaña. Intenta ser hipócritamente dulce para que te sientas mal si le das una mala respuesta, porque no puedes sentirte bien al responder con caras largas y palabras secas a quien te habla pretendidamente con cariño. Y miente. Miente muchísimo. Tanto que se cree sus propias mentiras. Va de lista sin tener la más mínima idea. Pero suelta esas frases de lo más pedante, haciendo alarde de unos supuestos conocimientos. Aunque sólo se queda en intento. Con esas palabras engañarás a tus propios pacientes, siento lástima por ellos, o hasta rabia, porque les engaña también con su suave forma de hablar, y hasta les cae bien, pero a mí no. Aunque alguno, más de uno, se da cuenta de que les están intentando encantar cual serpiente, y que intenta compensar con esa pretendida dulzura antinatural la falta de conocimientos en su trabajo. Me recuerda un poco al PP: engañará a alguno, no dudo que no lo consiga, pero el resto somos lo bastante inteligentes como para darnos cuenta de la realidad.
Y lo peor es que es mi compañera de trabajo. Y lo peor, es que suelo trabajar 48 horas seguidas. Y lo peor de lo peor, es que es una incompetente en su trabajo. La persona más inepta con la que me haya podido cruzar (corroborado por mis demás compañeros que han trabajado con ella). Y más aun: todo lo que hace, además de mal, no tiene prisa por terminarlo, "trabaja" con una lentitud extrema, insuperable, increíble si no fuera porque lo veo con estos ojitos. Sólo le falta decirme "Me estás estresssaaaando...", como en el anuncio de Malibú
Tengo que ser chófer, porque no tiene carnet. No sólo en el trabajo, porque también me enreda para que le lleve a éste. Tengo que hacer de médico cuando yo estudié para ser enfermera. Si supiera tooodo lo que debería saber usted, señora, tendría un sueldo de médico. Pero hago mi trabajo, y el tuyo, y cobro la mitad. Tengo que lidiar con la gente que se enfada por su culpa, intentado defenderla cuando ni yo misma me lo creo. Un mal uso del compañerismo, diría yo. Porque para que haya compañerismo hay que ser primero compañeros, cosa que yo no siento. Y me canso de estar a cada minuto sacándole las castañas del fuego.
Pero sigo siendo yo, y a pesar de que algunas malas respuestas no pueda evitar, porque todo tiene un límite, incluída mi paciencia (que creía yo que no, pero va a ser que sí...) aquí estoy, aguantando estoicamente una guardia más con la ineptitud hecha persona, dudando en cada acción de que tenga título. Salvando, en cada acción, lo que esté en mi mano.
Lo siento, me tenía que desahogar. Llevo ya unas cuantas horas sufriéndolas. Saber que me toca aguantar unas cuantas más... Que Dios nos coja confesados... Recemos para que lleguen simples catarros y gastroenteritis...
Suerte que no es la única, y otras veces puedo trabajar con verdaderos COMPAÑEROS, de lo más cualificados y con los que me siento segura. Saber que tienes a alguien al lado apto para desarrollar su trabajo en conjunto con el tuyo no sabes cuánto reconforta. Y ahora, más que nunca, me dí cuenta de ello.
Pido a las autoridades desde aquí que no dejen sueltos estos peligros públicos. Deberían hacerles un examen antes de convalidarles el título desde el extranjero, que la salud es un tema muy delicado, y está en juego la vida de las personas.








eltioantonio dijo
Siento mucho esta situación, soy médico y convalidado, pero soy incapaz de hacerle daño a nadie y mucho menos un paciente, y trababo duramente por compensar lo que gano día a día. Lamentable situación.
18 Marzo 2007 | 01:03 AM