Y sigo sin dormir...
No he podido dormir. Salgo de la guardia, que ha sido bastante tranquila, pero hay algo que no me ha dejado descansar. A veces la intranquilidad de quedar profundamente dormida y no despertarme si fuera necesario, a veces el calor, y si me quito la sudadera, el frío, a veces porque apagué la luz demasiado pronto, cerré el libro demasiado pronto.
Llego a casa. Bendito hogar, o algo así... Sesenta y seis horas he vivido fuera esta semana. Viviendo y trabajando. Todo en uno. Era ya hora de llegar a mi piso-leonera. Creo que toda la vida parecerá que vivo en un piso de estudiantes, aunque hace tiempo ya que cambié de profesión. Será que lo llevo en el espíritu. La vida de estudiantes, digo, no el estudiar *;P
Antes me pasé por el Mercadona. Aparqué mi coche guarrísimo pegado a la pared. Ya, iba a lavarlo, que lo sé, queya va siendo hora, pero es lo que menos me apetece al salir de trabajar 66 horas seguidas.
Creo que me están llamando, oigo por ahí algo como "la del Saab"...; son los reponedores que están bajando la mercancía del camión. O a lo mejor lo imagino, y sólo lo creí oír... A veces tengo esas paranoias. Pero creo que sí, que lo oí...Seguro que piensan que soy una guarra, que no lavo el coche, que qué lástima...
Aun no me acostumbro a un coche tan grande. Me da la sensación de que todo el mundo me mira, que a una mujer parece que no le pega conducir un coche así. Yo soy más bien de Peugeot 206, de Seat Ibiza, de Reanult Clío, de coches pequeñitos como yo, como el coche que pone a mi disposición el SESCAM para trabajar. Si es que hemos hecho unas migas...
Creo que lo llevo mejor que cualquier otro, que lo siento más mío que cualquier otro. Pongo mi música en él y se deja hacer lo que quiera, y me hace las jornadas más amenas, llevándome por paisajes a los que iría acompañada de tortilla de patatas y latas fresquitas sobre una manta, y no puedo disfrutar más que en uniforme y desde lejos. Eso sí, el aroma a campo no me lo pueden negar las jornadas de trabajo. Ni el sol que se empeña en bañarme cálidamente. Si hay que trabajar, se hace, pero si además se puede disfrutar de ello, qué mejor que mejor...
Bajo del coche, dejo la cazadora. El viernes hacía mucho calor, y me puse una camiseta finita. Hoy hacía sol, pero me ha engañado. No hace tan buena temperatura, o no tanto como esperaba. En el Mercadona suele haber una temperatura agradable y me confío. Otro que me traiciona con el clima. Hago la compra rápido, lo necesario, bueno, casi, siempre me entretengo algo más de lo necesario, pero apenas cogí la leche y el agua, un par de pasillos rápidos y me marcho. Qué frío. Qué frío. Se me ha metido en el cuerpo. Tenía que haber cogido la cazadora, ya lo sé. Pero todo ha sido un complot para engañarme, para que me confíe.
Una vez en casa, coloco todo en su sitio, o no todo, para variar. Sólo lo del frigo, lo demás puede esperar; suele esperar. Qué frío. Sí, aun. Voy a echar mano de una sudadera, me he quedado helada. No se puede ir tan fresca por la vida, no te puedes confiar.
En la habitación, frente al espejo, me doy cuenta de que mi cuerpo acusa el frío. De que no elegí la camiseta adecuada con el sujetardor adecuado. De que se notan ciertas protuberancias más de lo que yo hubiera querido. Vamos, hablando claro, que se advertían claramente los pezones! Qué corte, qué corte...!!!
Y yo paseándome así por ahí... Qué vergüenza... Mira que me gusta enseñar canalillo, la verdad es que peco demasiado de enseñar demasiado, o simplemente lo justo para que no sea demasiado aunque sea bastante, pero no los pezones, no, eso no, qué vergüenza, que no se noten, por favor, me cuido bastante de eso, que no se hayan dado cuenta... Y pienso que seguro que sí, cómo no se iban a dar cuenta... Me ruborizo.
Me iba a ir a dormir. No he podido. Ni en mi querido sofá, que suele actuar de somnífero para mí. Y yo, que soy un lirón... Tengo la sensación de que alguien me contagia el insomnio. Que las noches que sé que no duerme no puedo dormir yo tampoco. Y de día tampoco le dejan dormir, y yo tampoco duermo. Y seguro que después está cansado, y yo también...
Ahora me planteo si ir a clases de italiano o dormir esa siesta que me pide el cuerpo. Que tiene que pedirme porque debe descansar, que 66 horas son muchas, y que me busco como excusa, una vez más, para faltar a clase. La próxima vez me buscaré otro idioma que no sepa. A lo mejor así me animo a ir y aprender. Aunque a lo que realmente debería aprender sería a no buscarme excusas. Debería aprender a aprender a no buscarme excusas... Pero no sé dónde se hace eso. Así que creo que lucharé toda mi vida contra mi fuerza, o más bien debilidad, de voluntad...
Decidido: duermo y luego yoga. Si es que no logro encontrarme más excusas...
Actualización: Pigliate 'na pastiglia. Me tendría que haber acordado de esta canción al escribir un post en el que no se puede dormir! Pero nada, nosotros nos iremos a dormir sin pastilla alguna, ni ningún otro condimento.
Eso sí, la canción es buena. Sí, es la del anuncio de Siemens, que estaréis pensando que os suena...










imagina dijo
Pero mujer! que post mas revelador... tienes un saab, tus pezones se endurecen con el frío y te averguanzas, eres pequeña, vives en una especie de leobera, trabajs muchas horas, no puedes dormir ni en el sofá.... tienes tienes tiempo de visitarme y comentar.... tu si que eres una buena amiga.
(Los fotógrafos tenemos un truqui para que los pezones no se pongan duritos... si te interesa te lo comentoen un email).
Cuidate y duerme bien muchacha. Saludos.
5 Marzo 2007 | 03:41 PM