Una gran nevada. Es lo que pasa. Esperas el frío, pero no un manto blanco. Nunca estás preparado para el golpe mayor.
Creí que había dejado de nevar, y vuelve de nuevo a llorar el cielo con su llanto más frío. Parece que me lee la mente y se esfuerza por desbaratarme los planes. Me da igual. Está decidido. Parto.

Mi garganta va recuperando la voz, aunque no puedo hablar como quisiera, y menos gritar, y menos cantar. Y eso sí que lo echo de menos, cantar. Sin servir para adornar la vida de los demás con mis notas, porque nací con pocas virtudes, habilidades, y ésta es una más de las que carezco, soy feliz mientras pueda cantar, mientras deje correr en forma de música lo que empuja por salirme de dentro. Lo que me preocupa es que son a menudo las canciones más tristes las que se hacen hueco. ¿Y qué le voy a hacer, si soy una permanente enferma de melancolía...?

Terminó mi contrato de trabajo. Lo hicieron mal, lo hicieron todo a mis espaldas. Menos mal que mis compañeros me respaldaban. Pidieron a los altos directivos que me quedara. Incluso mi "jefa", y el compañero que convive conmigo 48 horas semanales en el trabajo pidieron que me quedara. Eso te llena de orgullo. Pero la burocracia funciona así. Y las malas intenciones también. Menos mal que ya me avisaron de algún modo; menos mal que ya me fueron dejando pistas los "compañeros-rivales", cuando no tenían por qué hacerlo; se portaron bien conmigo. Pero no se hace así, no. Os hablo a vosotros, los de arriba. Está mal que si yo no pregunto no me entere que me quedé sin ese trabajo. Pero qué más os da, si cobrais igual el sueldo...

Muchos soñarían con el contrato que tengo ahora. O creo que si lo tuviesen dejarían de soñar con él. Pocas horas de trabajo y, consecuentemente, poco sueldo. Es un trabajo recién estrenado, apenas hace diez días. Voy a darle una oportunidad.
¿He oído hablar de oposiciones? Definitavamente tendré que sacudirme esa pereza, ese miedo a defraudar a los que tengo alrededor. Pero tendré que hacerlo. Estoy muy mal acostumbrada.

A comerme el mundo. Empecé por hacer un poco de Feng-Shui en casa. Quizás eso ayude al feng-shui del alma, y sepa encontrar el sitio justo para cada cosa, incluso los sentimientos. Y colocar todo en el sitio que le corresponde y no el que le quiera dar. Siempre me gustó el caos, no entiendo mi vida sin ese desorden, sea mental o material. Lo echaré de menos, pero es hora de decirle "ciao, ciao"... Porque tengo que compartir el mundo con demasiadas personas que no tienen la misma perspectiva de la vida. En algún lado tengo que encajar.
Ciao, ciao...

El cielo da tregua. El blanco se va deshaciendo, se vuelve agua, se vuelve hielo; espero que esto último no. Mañana será el día. Hoy, los preparativos. Este viaje me hará bien. Parto. Y me llevo un gran equipaje mirando al futuro. El futuro que había visto hace mucho y cada vez veo más próximo, aunque pudiese haberlo visto tan lejano como imposible. Me hará bien. Nos hará bien.