No me gusta hacer balances anuales. Deberíamos hacerlos cada día, sentir cada día esa lucha por el mundo, por una vida mejor. No hacernos propósitos para la semana que viene, para el año que viene. ¿Por qué no empezar desde ya?

Este año he ganado y he perdido, si queremos hacer balance. Pero todo lo que haya perdido siempre ha servido para ganar, para aprender, o al menos intentarlo. Y todo lo que he ganado... no tiene precio. Aunque haya después perdido, pero ya quedó en mí, y no puedo volver a ser la misma; soy un poquito más lo que otros me dieron, como siempre dije.

He crecido, he cambiado, he intentado recuperar lo que siempre fui y dejé atrás cosas que quise ser y no pudieron ser. Pero esas cosas no pasan cada año; eso pasa cada día.

He conocido a gente que me ha hecho sentir, que me ha dado ilusiones, bonitas amistades, gente que sin apenas conocerme se preocupaban por mí como si nos conociésemos de toda la vida. Y es que, al fin y al cabo, no es el tiempo lo que determina la amistad, ni las relaciones, sino la intensidad con la que las vivas.

Me daba pena tener abandonado este rincón, después de todo lo que me ha dado. He vuelto. No prometo constancia, porque nunca lo fui. Pero no quiero perder todos los buenos momentos que nacieron y compartí a través de esta página, y la gente que por ella pasa, y los que por algún motivo decidieron quedarse. Gracias.

Feliz año nuevo. Os lo desearé cada día, y no sólo hoy. Porque cada día haceis que el mío sea mejor.

Foto: Mi balcón no sólo regala atardeceres espectaculares... *;) Verano '06