Cara a cara con la vida, la mente y el Universo
Hace poco empecé a leer un libro que me está sorprendiendo gratamente. Se llama "Cara a cara con la vida, la mente y el Universo", escrito por Eduardo Punset.
Es un libro en el que recoge breves entrevistas realizadas a científicos y pensadores, escritas en un lenguaje muy asequible, incluso para aquellos ajenos al mundo de las ciencias. A través de éstas podemos descubrir las respuestas a curiosidades que quizás nos hayamos planteado en algún momento, desde por qué ciertas personas nos parecen más atractivas que otras hasta los grandes enigmas como el origen del Universo.
Entrevista, entre otros, a Steven Stogatz, un profesor universitario de matemáticas que, junto al sociólogo Dun Watts formuló el fenómeno conocido como "pequeño mundo". Yo siempre había pensado que era un simple rumor, el hecho de que dos personas cualesquiera del planeta se puedan relacionar entre sí por una cadena de, como media, sólo 6 conocidos. Ahora esa teoría tiene para mí nombre y apellidos.
¿No es increíble? Podría llegar hasta las antípodas sólo con 4 conocidos de por medio... Bueno, la verdad es que desde que está internet la labor se ha visto facilitada...
Hace un par de semanas volví a viajar en tren. Me encanta. Normalmente prefiero ir sin acompañante al lado, pero ese día no había espacio, y asentí cuando alguien pidió permiso para ocupar el asiento contiguo. Parecía una persona interesante; al menos mejor que cualquier niño porculero o abuelillo con ganas de charlar y sin saber sobre qué. Seguro que él pensó algo similar (más vale malo conocido...)
Hablando, hablando, pues descubrimos el que podría ser un nexo entre ambos, al menos en un futuro. Era profesor de portugués en la escuela de idiomas de Mérida, idioma que me gustaría aprender (cuando termine con el italiano y el inglés) y sitio donde es probable que termine viviendo. Así que casualmente me topé con mi hipotético futuro profesor de portugués. Todo ésto mientras leía esa entrevista al autor de la teoría del "pequeño mundo" ¿No es el mundo pequeño? Quizás entre nosotros no hubiese más que un conocido... Y ese día dejó de haber intermediarios.
Además de pequeño, el mundo es un lugar lleno de mágicas casualidades. Me ha gustado pensar siempre así. Es bonito creer que algo pasa porque tiene que pasar, porque es algún tipo de señal que a veces no somos capaces de descifrar del todo, pero que está ahí. Y las casualidades más bonitas son las personas, eso no lo dudo. ¿O debería decir causalidad? Este juego de palabras da mucho de sí, por la estrecha relación que existe entre ambas a mi parecer.
Me llamó también la atención en esa entrevista cómo todo en la naturaleza es una sincronía, desde porqué las luciérnagas de Tailandia emiten luz todas a la vez (quizás Xiphos, nuestra Bióloga y Becaria, lo sepa) o por qué en determinados países se tiende a sincronizar los aplausos, hasta el enigma de cómo las células del corazón se ponen de acuerdo para batir al unísono (algo que nos parecería tan normal, pero que es alucinante)

Especialmente centré mi atención en la explicación de los ritmos circadianos. Quizás porque afecta directamente a mi profesión, por el hecho de querer entender el cuerpo de las personas, pero también por sufrir esas alteraciones en el mío propio debido a mis extraños horarios.
Es increíble cómo tenemos programado un reloj que marca el ritmo de nuestra vida. Cómo somos capaces (a mí me cuesta, pero sucede a veces...) de levantarnos cada día a la misma hora sin necesidad de despertador. Que cada célula lleve dentro de sí ese pequeño relojito, pero a la vez esté gobernada por un reloj mayor, situado a la altura del cerebro.
En los ciclos circadianos existen las denominadas "zonas zombis", que es la franja que va desde las 3 a las 5 de la madrugada. Se supone que a esa hora no deberíamos estar despiertos (ya sé qué estarán pensando los que padecen de insomnio, que por aquí sé que hay unos cuantos... *;P), porque las neuronas se resienten, las funciones biológicas están en su punto más bajo.
Si nos empeñamos en permanecer despiertos sobre esa hora nos sentimos cansados, con ojos llorosos, y aletargados, para desgracia de los que a esa hora trabajamos y de los que a esa hora nos sufren. De hecho, grandes desastres como el de Chernóbyl, el del Exxon Valdez o la tragedia de Bhopal en la India sucedieron en esa franja horaria. Miedo me da entonces volar a esas horas, no sea que los pilotos y los controladores no estén muy frescos... *;)
Es curioso cómo pasada esa hora, el cuerpo comienza a desperezarse, a activarse de nuevo, aunque no hayamos dormido. ¿No os ha pasado algo así tras una noche en vela de juerga, que volviendo a casa parece que ya no teneis sueño? Todo tiene una explicación hormonal, y es que el cortisol, que se segrega a más dosis a primera hora de la mañana, prepara el cuerpo para un nuevo día, siguiendo su lógico ciclo circadiano.
Otro fenómeno relacionado con estos ciclos son los jet-lags. Nos llevamos nuestro ciclo circadiano, que se quedó en la zona horaria anterior, contradiciendo a los horarios del nuevo lugar al que hemos viajado. El problema es que la zona zombi coincida con el momento en el que en el nuevo lugar hacemos cosas, lo cual dificulta mucho la labor.
Un truco para los que viajeis y podais sufrirlo: para reconfigurar el reloj interno es importante exponerse a la luz, y así se segregará la melatonina que lo regula. Así que hay que intentar salir a la calle a desayunar, que nos dé el sol de la mañana, dar un paseo a esas horas para que la luz solar active esa hormona, e intentar por la noche no ir a dormir demasiado tarde, aunque no estemos cansados (Juanjo, podría ser un buen consejo para tí, que parece que vives en un jet-lag *;P)
Y bueno, creo que ya es una dosis demasiado alta de curiosidades la que aquí os he dejado, sea para entreteneros o aburriros. Vais a tener tiempo de leerlo de aquí a que vuelva a aparecer de nuevo... Yo mientras seguiré alucinando con este libro.
Ahora me voy a comer, y a dormir posteriormente, que yo particularmente debo tener una segunda zona zombi durante la hora de la siesta...
Besos
Foto: Imagen tomada de internet. A falta de disponer de mis fotos para poder incluir... *:(



Juanjo dijo
Anoto el consejo, Marilia ;)
Ya me habías comentado parte de esas cosas, pero no deja de ser interesante leerlas ahora con más profundidad.
Con respecto a las causalidades y sincronicidades, ya sabes que es uno de mis temas favoritos *;P
No sé si podré conectarme hoy.
Por si acaso, te dejo aquí un puñado de ABRAZOTOTES
17 Septiembre 2006 | 05:05 PM