Puta noche en que me besa luna
y me faltan otros besos,
en que me sobran las palabras
y como fuego arden dentro.
Duermes plácidamente, o lo finges,
y yo me trago la rabia de sonidos,
como ahora que te vas, y me dejas
la boca llena de cosas que no dije,
como ahora que te has ido.
Puta noche en que acunas las penas,
llegando a sentirlas cómo duelen en el pecho,
pensando distraída, desparramada en el lecho,
bebiendo de nuevo elixires de condenas.
Qué dolores me trajiste,
tú que tantos otros borraste;
males que desconocía y aprendo ahora,
por no saber cómo amarte,
por no saber si quieres que te siga amando.

Hoy me he permitido estas tristes líneas. Una concesión que me he dado.
Pero me despido con una sonrisa, que es éste mi estado de ánimo de hoy.

Foto: La velocidad de la noche desde la carretera. Y la lentitud para aquellos en que, eterna, piensan que nunca pasará...