Hoy he visto una imagen que me ha encogido el corazón y casi me ha hecho saltar las lágrimas, que si no han salido ha sido solamente porque las he reprimido.
Era la imagen del primer ministro libanés pidiendo ayuda entre lágrimas. La máxima expresión de la impotencia.
Una imagen más que acompaña a nuestras lágrimas calladas, ajenas a la situación descarnada que está viviendo ese país.
¿Es o no es para echarse a llorar?
Gracias al resto del mundo, incluídos nosotros mismos, por permitir que ésto ocurra.
Se nos debería caer la cara de vergüenza.
Foto: Tomada de internet