No sé cómo ni porqué me han venido situaciones curiosas que me han sucedido en el transporte público, curiosamente todas en Italia.
Recién llegada, mis amigas, que llevaban viviendo ya un tiempo allí me comentaban lo fácil que era no pagar ni el metro ni el autobús, que ellas apenas se habían gastado dinero en esos viajes.
En el metro, por ejemplo, me explicaron que con el mismo ticket podías entrar mil veces y siempre se abría la puertecilla de acceso al subterráneo.
Pues allá que va Marilia, y con apenas una semana de estancia se atreve a ir a arreglar papeleo sola, con otra novata como ella.
Y efectivamente pudimos acceder al metro con el mismo ticket que habíamos usado ya 5-6 veces. Con la mala suerte de que, el día que no nos acompaña nadie que supiese del tema, nos pilla un revisor. Nos pide los tickets y comprueba que están ya negros de tantas veces que ha quedado impresa la fecha y hora de acceso. Qué vergüenza pasé!! Multa al canto. Hicimos como las que no entendían nada, pero el hombre se preocupó de hasta escribirnos la cifra que debíamos. 10.000 liras. 50 euros. Juntamos lo que teníamos entre las dos y por poco casi no llegamos. Menos mal, porque ya me veía en un cuarto oscuro con la policía...
Cuando se lo comentamos a las demás chicas nos contaron la segunda parte de la historia. Tenías que llevar además un ticket nuevo, por si te pillaban decir que te habías equivocado y habías picado con el que estaba ya usado. Eso se cuenta antes... Si es que la picaresca no se hizo para mí...
Ese fue mi estreno con los transportes públicos. Ya no me volvió a pasar.
Otra historia para no dormir eran los taxis. Era dificilísimo encontrar uno. Suerte que conocimos a Antonio, que, sin ser taxista, nos llevaba donde quisiéramos, fuera a la hora que fuera, y encima nos cobraba menos que el propio taxi. Hicimos amistad y todo. Y en este caso no era por ahorrar unos euros, sino que es que de verdad no había otro transporte disponible a ciertas horas. Menos mal que allí estaba él para lo que fuese. Tendría tantas historias nuestras que contar...
Un día, después de haber pasado el fin de semana de turismo en otra ciudad no pudimos localizarle. No recuerdo si es que no pudimos hablar con él o es que estaba realizando otro servicio. El caso es que allí nos encontramos en la estación de trenes sin saber cómo poder llegar a casa. Y allí apareció un conocido de Antonio, caído del cielo. Éramos cuatro personas. Su coche, un Panda. Sin asientos detrás, ni siquiera espacio. Pero no teníamos otra opción. Y el precio que nos pedía por el trayecto era abusivo. Después de regatear y conseguir bajarlo algo (un poco más de regateo y nos quedamos en tierra...) jugamos un poquito al Tetris dentro de ese miniespacio. La verdad es que cuando lo recuerdo me hace gracia, pero el viaje fue un show: en el asiento de copiloto una amiga y yo, acoplándonos como pudimos; en la perrera, como le llamamos a la parte de atrás, que estaba separa de los asientos delanteros por una reja, dos hombretones que apenas cabían: Parecía que en vez de un trayecto en coche estábamos jugando al "Enredos" con una pierna allí y un brazo allá. Totalmente surrealista. Hoy día se recuerda con una sonrisa, pero en aquel momento no sé si tanto...
Aunque la anécdota que más curiosa me resultó ocurrió una vez que llegué de unas vacaciones en España. Esa vez, de manera inusual, Antonio tenía apagado el móvil, y no me pudo venir a recoger como solía hacer siempre que volvía de cada viaje. Llamar a un taxi era inútil, porque la parada estaba justo en la estación de trenes, y allí no había ni uno. De hecho escuché cómo sonaba aquel solitario teléfono de la parada de taxis, al que nadie atendía, mientras intentaba con mi móvil localizar uno.
Entonces supe que era inútil ¿Y qué hago? ¿Dónde voy yo ahora con las maletas? ¿Cómo llego hasta mi casa? Casualmente, a esas horas en las que apenas quedan personas por la calle en aquella ciudad, bajaron conmigo del tren un chico y una chica. Les pregunté cómo iban a ir a casa y me dijeron que les iba a recoger su madre (eran hermanos). Algo tenía que hacer... Aprovechando la ocasión les pregunté por qué zona vivían, por si me podían dejar cerca de mi casa sin salirse de la ruta, a lo que me respondieron que me podrían acercar a mi casa, daba igual donde fuese, que hablarían con su madre para ello. Me daba un poco de apuro, pero era la única opción que me quedaba.
Así que hablaron con la madre y ella me dijo que me acercaba a mi domicilio, pero que antes les apetecía tomarse un helado, que si no me importaba me llevarían después. Me pareció un poco extraño, pero como he dicho antes era la única opción. Además no voy a ir poniendo pegas encima de que me hacen ese favor... Así que fuimos a una "gelateria", y nos tomamos un helado, al cual, además, me invitaron, no me dajaron pagar. La verdad es que era una familia muy agradable. Después del helado me llevaron a casa, e intercambié teléfono con la chica, porque le había caído bien y quería practicar el español. Pero nunca me llamó.
Eso sí, me llevé un viaje en coche gratis y un helado. Además de la agradable compañía. Pero ahí quedo esa historia...
Si es que el tema de los transportes allí es algo de locos... Dan para todas estas historias y muchas más...
Ahora tengo coche, vivo en mi país y no me han vuelto a pasar cosas del estilo. Pero no me relajo porque soy de las que, no sé cómo me las apaño, siempre le están pasando cosas extrañas.
Imágenes tomadas de internet. Si el autor lo desea y así lo solicita serán retiradas

Marilia, vaya con tus aventurillas con los transportes, ¿no serás familia de un tal Wiily Fog? ;).
Yo, por si acaso, cuando salgo fuera de España, pocas veces la verdad, no me arriesgo porque me daría mucha vergüenza que me pillen sin billete.
Por cierto, ¿qué hacías tú en Italia?, con lo bien que se está en España.
Un beso
Puf!
Menos mal que no soy la única, jajaja. Yo también tengo unas cuantas que contar, porque soy como Pepe Villuela en cuanto salgo de tierras patrias.
Pero bueno, así siempre tienes algo que contar cuando vuelves, no?
Besoooo
jajaj ¡Qué historias!... Por cierto, si te dicen la trampa, ¿como no te dicen el truco por si te pillan?... En fin, al final no salió tan mal la cosa....
Te das cuenta las cosas que hace uan persona cuando sabe que no le queda otro remedio... ?¿?¿
Que tengas un día estupendo, Marilia. Un besito!!
Yo viví en Milan un año y con un bono de 10 tickets (que consistia en 10 tickets grapados) coji el metro y el bus durante todo ese tiempo...
Que tiempos aquellos...
Hola, mis niñ@s!
Juanillo , la de anécdotas que no podría contar hoy si me hubiese quedado en España... La verdad es que aquí se vive bien, pero tenía ganas de probar esa experiencia, y me fuí un par de añitos a trabajar allí. Fue genial.
Marta, pues a ver cuándo te animas tú también a contarlas. La verdad es que a mí me pasa de todo, pero en España y fuera, sería para contar un libro. Y con los transportes ya ves... Estuve un fin de semana en Londres y también tuve alguna anécdota. En fin, que no se me puede sacar de casa...
Ana, si es que tengo que ser más avispá, no van conmigo la picaresca... No salió mal porque ese día me dio por salir con algo más de dinero que lo habitual, porque sin haber empezado a trabajar yo no manejaba mucho dinero... Ya has visto cuando me tengo que espabilar pa buscarme las castañas cómo le echo cara...
Operaciónblog, lo mismo coincidimos por allí, cuándo estuviste? Tu comentario es la confirmación de lo fácil que era viajar en metro/bus con el mismo ticket cien veces. Que el pardillo parecía más el que no lo hacía que el que pagaba su trayecto. Y no te cogió 100 veces huelga de trenes? Porque de ahí tengo también historias que contar...
Un besote a todos mis niñ@s y que tengais buen día!!
Pues sí, se agradece que tus historias en Italia nos hayan amenizado más de una vez nuestro paseo por tu rinconcito. Además, lo explicas la mar de bien, mil gracias.
Yo en el transporte publico no hago pillerías, pero en algun supermercado sí que sí, algún día tiraré de la manta, jejejejeje
Este Juanillo que preguntón es, la leches
Mil besos y feliz día
Jeje... Me has hecho pasar un buen rato, y aunque sé que en el momento en que te estaban pasando esas cosas lo veías como una putada, con perdón, siempre a la larga se acaban recordando como las mejores anécdotas.
Yo siempre he preferido la moto. Me da más libertad, y para el tema de aparcamientos es todo una ventaja.... pero también sé que son mucho más peligrosas, y no por ti, si eres responsable, sino por los demás... la mayoría no lo son.
Los accidentes que he tenido siempre han sido culpa de otros, no obstante, mi cuerpo es el que ha recibido los impactos directos y no un trozo de chasis.
Ahora si me ha dado por sacarme el carnet de conducir, y estoy segura de que me costará lo que yo quirera que me cueste. Aún así, cuando lo tenga, sé que nunca podré dejar a un lado mi afición por las motos...
Un besazooooo... ¿Cómo te va con lo de la música?...
Ajaja, Franfri, se ve que te he inspirado para tirar de la manta, eh? Ejeje
Las gracias te las debo a tí por acompañarme por aquí cada día.
Ifrit, si yo usaba lo imprescindible los transportes públicos; para el resto iba a tos laos con mi bici por lo mismo que tú cuentas, la comodidad y el aparcamiento. Y sí que es verdad que los transportes de dos ruedas son más peligrosos.
Anda, anímate, que no es difícil sacarse en carné de conducir! Solo hace falta un poquito de constancia y poco más.
La música, ya ves *;) Te gusta o cambio?
Muchos besotes.
Ami lo máximo que me ha pasado ha sido:
-Colarme en el metro de Milán, por eso de..venga vamos a colarnos.... y cuando nos bajamos pues ni idea de donde estabamos, asi que volvimos a colarnos y regresamos al principio (apasionante).
- Pegar una ostia en un autubus oruga camino de la Facultad ,no nos pasó nada, era como si lo estuviermaos esperando,porque a la velocidad que van era raro que no hubiera psado antes.
Hace tiempo que ya no uso el transporte público, pero tengo una jartá de kilómetros de autobus urbano a mis espaldas, a la gente por lo general no le gusta , pues a mi me encantaba....esperar la parada donde se montan tus compañeros, ver si aquel chico mono que te sonrió el día antes vuelve a montarse en el mismo sitio....me lo pasaba genial. bueno y eso sin hablar de mis amigos los conductores de autobus,recuerdo a dos hermanos gemelos uno conducia la linea 8 y el otro la 5, cuando se cruzaban y se saludaban era genial,jeje.
Saluditos semipaisanaaaaaa
jeje, recuerdo que cuando estuve en Londres nos habíamos comprado una tarjeta para el transporte, valía tanto para el bus como para el metro, pero eso sí, solo abarcaba la zona 1 (más o menos el centro de la ciudad) si querías abandonar esa zona debías pagar un suplemento........ pues ni cortos ni perezosos para que íbamos a pagar un suplemento pudiendo colocar el dedo justo en el número 1 de la tarjetita? y como el conductor del bus (de esos de dos pisos) jejeje siempre lo miraba de lejos, colaba perfectamente.... son un poco torpes si al menos cambiaran los colores de la tarjeta, pero como no era así, pues hala a colarse! qué viva la pepa! jajaja.
Me ha encantado leer tu artículo ha resultado muy ameno, gracias por compartir tantas historias.
Un besote, hasta mañana :)
Allora, ora ti spiego una cosa da buon italiano :
Sui treni: conviene quasi sempre fare il biglietto perchè li controllano più spesso.
Sui bus: quando c'è poca gente conviene farlo e timbrarlo perchè c'è una probabilità (anche se bassina) che venga il controllore.
Quando il bus è pieno, tranquilli NESSUNO VERRA' MAI A CONTROLLARTI.
Metrò: dipende dalle città. A napoli ci sono i controlli in entrata, ma solo per gli abbonati. Se fai il trucco del biglietto già usato, le porte si aprono e tu accedi. Nessuno ti controllerà mai! (Tranne se non fai una faccia chiaramente colpevole).
A Roma non ricordo come funziona, ma a Milano il controllo è in uscita, cioè che all'uscita della Metro puoi trovarti il controllore che ti chiede il biglietto, ma li puoi sempre usare la scusa che ti sei sbagliata nel timbrarlo. Per questo serve sempre un biglietto NUOVO :)
Per i taxi.... bella mia nessuno mai prende i taxi.. mica è come in spagna che ce ne sono tanti e sono molto economici!!!! Tu sei stata diciamo fortunata a trovare un "taxi alternativo" eheheheh molti altri non so come facciano!!!!!!!
Lulamí, la verdad es que los transportes públicos dan para mil historias. Y es cierto lo que tú dices, tienen su magia, su no sé qué que qué sé yo...
Patrus, en Londres también me compré yo el bono, pero lo hice con 2 zonas, que es lo q iba a utilizar. El caso es que aquí el fallo fué que el primer día llegamos muy de noche, e intentamos usarlo a partir de las 24h, que se supone que era ya "el día siguiente". No veas la de problemas que nos trajo eso... Y eso que esta vez intentamos ser legales... *;)
Giovanni, gracias por tu visita. Puntualizo:
En el tren: siempre hacía el billete, aunque frecuentemente no lo timbraba cuando los viajes eran Monza-Milán y viceversa. Para viajes más largos lo timbraba siempre. Y ahí también me pillaron una vez...
En el bus: Siempre llevaba billete, pero pocas veces lo timbré. Pero nunca tuve problemas
En el metro: Me pillaron en la entrada. Al abrirse las puertas de acceso no me dejaron siquiera llegar a las escaleras que conducen al metro. Supongo que porque tienen cámaras para ver más de cerca los billetes, porque si no, no me lo explico. No creo que se me notase en la cara...
Los taxis: Es un negocio explotado por debajo de sus posibilidades. Con la falta que hacen y que nunca encuentres uno cuando lo necesitas...!
Pero gracias por los consejos. Algo llegué a aprender en el tiempo que estuve allí *;)
Una cosa curiosa fue el problema del lenguaje en el tranporte: no paraba de escuchar el "autista", el "autista"... Y yo pensaba "cuanto autista hay en este país..." Hasta que supe que en italiano "autista" es el conductor del autobús!!!! Si es que...
Me han encantado las historias. Sobre todo la primera de ellas. Los transportes públicos italianos. Es genial. Mira que son tus amigas, eso se dice antes, jobar.... hahahaha.
Un saludo.