Hay muchas cosas en este mundo que no entiendo, y no podré entender nunca. Muchas de ellas son las que me impulsan a escribir en estas páginas. No podré arreglar el mundo, pero ahí dejo mi opinión ejerciendo mi derecho a la pataleta.
Tanto ayer como hoy he tenido noticias a través de los informativos de los heridos en la fiesta que se celebraba en Benavente. En ella, una aglomeración de gente se pone delante de un toro que lleva una soga amarrada, para cabrearle y posteriormente salir corriendo.
Yo me pregunto el porqué, el sentido de todo ésto. ¿Por qué se exponen de esa manera tan gratuita a perder la vida, a salir herido? ¿Qué sacan de ello? ¿Tan poco vale una vida como para perderla por un acto de simulada valentía? Si al menos percibieran algo por arriesgarla, como pasa en el caso de los toreros...

El tema de los toros y la "fiesta nacional" me toca la fibra sensible, por decirlo de fina manera. No estoy dispuesta, en mi nombre al menos no, que se llame fiesta nacional al hecho de torturar un animal.
No entiendo cómo la gente puede disfrutar al ver desangrarse a este pobre bicho, que lo único malo que ha hecho es haber nacido perteneciendo a una determinada especie. Cómo pueden estas personas (digo personas porque lo dicen las características exteriores, no porque se comporten como seres humanos, pues de humano tienen poco estos actos) aplaudir cada vez que le clavan unos arpones adornados de colores, que hacen que se vaya desangrando poco a poco, perdiendo sus fuerzas para que se vaya debilitando. No comprendo cómo pueden alegrarse ante los bufidos de dolor que emiten los pobres animales en cada estocada. Cómo se regocijan en la sangre derramada.
Hasta donde yo sé, a una persona que disfruta del dolor ajeno se le llama sádico, con lo cual sería extensible a los que acuden a las corridas de toros, puesto que lo pasan bien con el dolor del animal.

Hay gente que defiende la llamada -sigue sin gustarme esta expresión- "fiesta nacional" escudándose en que sin ella el toro sería un animal ya extinto. Una afirmación que para mí no se sustenta ni con alfileres. Si no hay toros, no hay vacas, ni terneros. No habría ni su carne, ni su leche, ni los productos que de ella derivan. ¿Creen que el mundo está dispuesto a prescindir de ello?
Puedo entender que mueran animales para que podamos alimentarnos, es algo que siempre ha ocurrido y no somos los únicos seres que lo hacemos. Pero hacerlo de forma tan cruenta, regocijándose de su dolor, convirtiéndolo en una fiesta de la cual disfrutar... éso es lo que no puedo comprender. Vergüenza me da que ésto sea una de las cosas nos represente por el mundo.

PD: Me niego a poner imágenes de plazas de toros porque es superior a mí
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