Se me va de los dedos la caricia sin causa
se me va de los dedos... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,
si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?

(Alfonsina Storni)

La he recogido de un libro que me regalaron hace tiempo, un libro quizás de caricias perdidas que nunca llegaron a ser.

Hoy he podido escuchar en televisión un fragmento del Réquiem de Mozart. También me ha traído recuerdos, diferentes.

A veces te preguntas que será de personas que pasaron por tu vida. Aunque seas feliz, aunque no cambies por nada lo que tienes ahora. Sólo por saber cómo les va la vida. Sólo curiosidad.

Porque las huellas que dejaron en tí no son como las que quedaron sobre la arena de la playa, que se borran fácilmente; porque te ayudaron a crecer como persona, ya fuese con risas o con dolor; porque te hicieron descubrir partes de tí que ni siquiera tú conocías; porque en cierto modo esculpieron tu persona.

A todas esas personas, gracias. Ojalá supiera dónde estais muchos de vosotros que no os volví a ver para dároslas personalmente.

Fotos:
1. Atardecer desde mi balcón. Nubes de algodón de azúcar. Febrero 2006
2. Tomada de internet. Si el autor lo desea y así lo solicita será retirada