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Terra
La Coctelera

Categoría: Cosas que pretenden ser interesantes

Una turista en mi ciudad

Mi querida Sevilla me ha vuelto a ver. Yo la he vuelto a soñar con los ojos abiertos.

Me ha regalado sonrisas, y yo se las he devuelto. Me ha regalado colores que han puesto alegría a mis días. Y guiños que se dibujaron reflejados en mis labios.


Me he teñido de verde, de albero, de cielo increíblemente azul. Me he bañado en calor de pretendida primavera avanzada. Me he vestido de ondas de Guadalquivir.

Me ha prestado de nuevo las risas que compartí con la gente de siempre. Risas sinceras, fuesen por diversión, o por combatir la tristeza, pero siempre compartiendo, y sintiendo que el tiempo no pasó nunca.

He sido turista. Como solía hacer cuando vivía allí. Me escapaba a los rincones más escondidos de la ciudad, y a los más concurridos por gente de todos los lugares. Me gustaba disfrutar de la paradójica calma de sitios que estaban repletos de turistas.

Tengo un rincón sagrado. Un rincón en el que el alma se encuentra con la paz, y todo parece silencio aunque todo sea ruido. He podido pasar horas allí sin hacer nada, y a la vez sin perder el tiempo. Escuchando música, escribiendo, leyendo, simplemente observando, simplemente sintiendo el aire sobre mi piel; cerrar los ojos y simplemente sentir.

Me encantaba ver cómo gente que iba de paso quedaban maravillados ante tal lugar, que mañana sería un recuerdo, que para mí iba a seguir siendo un presente. Verles llegar, admirar, fotografiar y marchar. Y yo quedarme allí, aun sentada, discriminando todo ruido del murmullo del agua en la fuente que me arrullaba, y dejándome acariciar por la fresca brisa de una primavera que comienza a estallar, con los naranjos intimidando al calor.

Y así volví a sentir mi Plaza de Doña Elvira...

Y así la quisiera volver a sentir, una vez más, sin prisas, sentarme, respirar el azahar, y sentir, sólo sentir...

Anatomía del amor

El amor no tiene ni pies ni cabeza. Quizás para no salir corriendo. Quizás para no pensar de más.

Y tan ciego es que tropiezas mil veces por no ver los obstáculos. Y te das de bruces de nuevo, otra vez, como aquella, como la anterior, una caída diferente, pero vuelves a caer.

Alegría (Osho)

Ayer estaba un poco baja de moral. Ví ese libro en la estantería y decidí al momento rescatarlo. Aun no había siquiera quitado el plástico que lo envolvía, no sé si porque disfruto del dolor o porque fuera feliz, o por una rara mezcla de ambas cosas. Aunque apuesto más por que lo había olvidado en aquella estantería, simplemente... Pero ayer pensé que no está de más leer un libro así. Y leyendo la introducción me convencí.

La felicidad está bajo sospecha. Si alguien se proclama feliz, de inmediato es considerado un ingenuo, un mentiroso, un insolidario con el sufrimiento ajeno o un individuo inconsciente. Incluso pensadores como Sigmun Freud llegaron a declarar que la felicidad es una esperanza ficticia de la que debemos aprender a desprendernos para no lastimarnos en una búsqueda imposible.

Pero la felicidad existe y podemos experimentarla, siempre que nos libremos de preocupaciones impuestas desde el exterior como la necesidad de acumular dinero, reconocimiento social y poder. La alegría se alcanza cuando reparamos en que somos libres de elegir nuestro estado anímico; y la felicidad brota cuando logramos encajar armoniosamente en nuestra vida.

En Alegría, Osho nos enumera las razones por las que, a menudo, nos atollamos en la desdicha: llamar la atención o fortalecer nuestro ego, beneficios que a medio plazo sólo sirven para acrecentar la aflicción; nos enseña la manera de alcanzar la felicidad, desprendiéndonos de todos los métodos impuestos por supuestos maestros y caminando en pos de nuestra llama interior, de nuestra espontaneidad, de nuestro yo más íntimo, a menudo oculto por la preocupación de satisfacer los deseos de la sociedad.
Un viaje hacia el autorconocimiento que no se detiene en la felicidad relativa al instante, sino que pretende seguir avanzando hacia la pura dicha que predicaban los Budas

Tengo intención de empezarlo y no dejarlo hasta terminar. Siempre he hecho eso con los libros. Últimamente ando dispersa, con 3-4 libros empezados y leídos sólo en las primeras páginas, no sé si luchando por continuarlos o esperando el momento de ser abandonados.
Pero yo nunca los abandoné, no logro dejar un libro sin terminar, así que quiero pensar que simplemente tengo que imponer un orden de lectura, y volver a mis costumbres lectoras. Un orden. Eso es lo que me hace falta.

Hoy me he levantado mejor. Sigo pensando en leer ese libro. Si no sé realmente cómo ser feliz (no estoy segura de que sea una tarea fácil la plena y constante felicidad), cómo no reducir mi felicidad a instantes en la vida, tal como dice el libro, sí tenderé la mano a esta lectura. Aprender siempre está bien, por mucho que creas que ya sabes. Pensar que tienes los conocimientos suficientes te cierra las puertas a otros nuevos, te deja estancado.

Hoy estoy contenta porque he conseguido levantarme temprano. Hacía tiempo que no conseguía levantarme antes de las 8 si no era para trabajar. Mi alma de koala no me pide 20 horas de sueño como a éstos, pero no quedaría demasiado lejos... Y sin embargo he dormido menos de siete horas. Y conseguí levantarme. Es más, me ha costado menos que otras veces. Sé que la pereza no es una virtud. Pero otro defecto mío es la poca fuerza de voluntad, con lo cual no puedo atacar la primera con ésta última. Sacaré fuerza de voluntad. Hoy me lo propuse. Hoy empecé a conseguirlo. Sacaré fuerzas y no sólo de voluntad.

Hay que poner orden aquí. Acabar con la maldita plancha que amenazaba con imponer un paisaje nada acorde con el resto de la casa, con el orden. Zafarrancho. Plancha lista. A colocar tooooda esa ropa. Creo que debería hacer limpieza de armario. Hay demasiadas cosas; algunas de ellas ni recuerdo cuándo fue la última vez que me las puse. Hay que hacer limpieza de armario; quizás es una alegoría a la limpieza del alma. Deshacerte de esas cosas viejas.

He recuperado la costumbre de la siesta, perdida desde que duermo las suficientes horas, o más aun de las necesarias. Hoy sí que me lo pedía el cuerpo, casi que me lo exigía. Y lo necesitaba para lo "duro" que se planteaba el resto del día.

He vuelto a mis clases de italiano. No sabía si la profesora se iba a acordar de mí. De hecho había olvidado mi nombre. La pobre... Normal, sólo nos habíamos visto dos veces. Esperaba una reprimenda. Pero me ha regalado una sonrisa. Y eso ha hecho que me sienta mejor. Es más, un regañina no hubiese arreglado nada. Y yo ya tenía decidido asistir, hoy y más. Ha conseguido más con ese gesto en su cara.

He vuelto a tomarme en serio el gimnasio. O al menos estoy en el camino. Hoy, pilates y yoga. Tranquilita, pero siempre adelante. A ver si mañana me decido a sudar en serio. Da mucha pereza, pero te sientes de bien después...

Y ahora estoy en casa, ya cenada, con el sueño planeando sobre mí. Pero no quiero dormir sin daros las buenas noches. Contenta de sentir que he aprovechado el día. Contenta de saber que no dejé escapar un minuto; y con ganas de enfrentarme mañana a un nuevo día igual. Con fuerzas para afrontarlo. Quiero pensar así.

Quizás lea algunas páginas del libro antes de dormir... Dulces sueños.

PD: Me parecía muy apropiada esta canción de Bebe para acompañar el texto. ¡P'a fuera telarañas!!

L'elisir d'amore

Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò...
quelle festose giovani
invidiar sembrò...
Che più cercando io vo?
M'ama, si, m’ama, lo vedo.
Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!..
Co' suoi sospir confondere
per poco i miei sospir!...
Cielo, si può morir;
di più non chiedo.

Una furtiva lágrima,
en sus ojos despuntó…
A aquellas jóvenes alegres
parecía envidiarlas…
¿Qué más puedo desear?
Me ama, sí, me ama, lo veo, lo veo.
¡Un solo instante el pálpito de su corazón
deseo sentir!…
¡Mis suspiros confundir
con los suyos!
Cielos, así podré morir,
no quiero más que eso.

Anoche fui a la ópera. "L'elisir d'amore", de Gaetano Donizetti. Me encantó.

La puesta en escena fue muy original, nada que ver con la convencionalidad que se esperaba de ella. Llena de verde, plantas y duendecillos cual "Sueño de una noche de verano". Con multitud de guiños divertidos, de pasajes surrealistas. Entre ellos cabe destacar el par de duendecillos bailarines, la entrada de Dulcamara en una carroza con forma de caracol tirada por un oso (nos quedamos todos con la boca abierta, intentando encajarlo), y la divertida actuación de este personaje, el curandero Dulcamara.

Para quien no acostumbre a frecuentar la ópera hubiese sido una buena manera de acercarse, una obra amena y planteada de una forma graciosa.

"L'elisir d'amore" me parece una obra muy bonita, sin las tragedias a las que nos acostumbra este género.

Tiene un par de arias que son cautivadoras, como ésta "Una furtiva lagrima", una auténtica preciosidad seguramente conocida por todos, y que también forma parte de la BSO de "Match Point" (por cierto, genial banda sonora); otra muy conocida y preciosa es "Quanto é bella, quanto é cara", que seguro reconoceréis en cuanto la escuchéis.

Y no penseis que entiendo de ópera, para nada. Pero sólo basta escuchar la música y saber que te gusta. Y poder vivir por unos instantes los sueños de otros.

Si alguien vive en Castilla La Mancha, advierto que está haciendo el giro por toda la región, y os recomiendo que vayais si teneis la oportunidad. Me ofrezco para informar a quien le interese.

Cara a cara con la vida, la mente y el Universo

Hace poco empecé a leer un libro que me está sorprendiendo gratamente. Se llama "Cara a cara con la vida, la mente y el Universo", escrito por Eduardo Punset.

Es un libro en el que recoge breves entrevistas realizadas a científicos y pensadores, escritas en un lenguaje muy asequible, incluso para aquellos ajenos al mundo de las ciencias. A través de éstas podemos descubrir las respuestas a curiosidades que quizás nos hayamos planteado en algún momento, desde por qué ciertas personas nos parecen más atractivas que otras hasta los grandes enigmas como el origen del Universo.

Entrevista, entre otros, a Steven Stogatz, un profesor universitario de matemáticas que, junto al sociólogo Dun Watts formuló el fenómeno conocido como "pequeño mundo". Yo siempre había pensado que era un simple rumor, el hecho de que dos personas cualesquiera del planeta se puedan relacionar entre sí por una cadena de, como media, sólo 6 conocidos. Ahora esa teoría tiene para mí nombre y apellidos.

¿No es increíble? Podría llegar hasta las antípodas sólo con 4 conocidos de por medio... Bueno, la verdad es que desde que está internet la labor se ha visto facilitada...

Hace un par de semanas volví a viajar en tren. Me encanta. Normalmente prefiero ir sin acompañante al lado, pero ese día no había espacio, y asentí cuando alguien pidió permiso para ocupar el asiento contiguo. Parecía una persona interesante; al menos mejor que cualquier niño porculero o abuelillo con ganas de charlar y sin saber sobre qué. Seguro que él pensó algo similar (más vale malo conocido...)

Hablando, hablando, pues descubrimos el que podría ser un nexo entre ambos, al menos en un futuro. Era profesor de portugués en la escuela de idiomas de Mérida, idioma que me gustaría aprender (cuando termine con el italiano y el inglés) y sitio donde es probable que termine viviendo. Así que casualmente me topé con mi hipotético futuro profesor de portugués. Todo ésto mientras leía esa entrevista al autor de la teoría del "pequeño mundo" ¿No es el mundo pequeño? Quizás entre nosotros no hubiese más que un conocido... Y ese día dejó de haber intermediarios.

Además de pequeño, el mundo es un lugar lleno de mágicas casualidades. Me ha gustado pensar siempre así. Es bonito creer que algo pasa porque tiene que pasar, porque es algún tipo de señal que a veces no somos capaces de descifrar del todo, pero que está ahí. Y las casualidades más bonitas son las personas, eso no lo dudo. ¿O debería decir causalidad? Este juego de palabras da mucho de sí, por la estrecha relación que existe entre ambas a mi parecer.

Me llamó también la atención en esa entrevista cómo todo en la naturaleza es una sincronía, desde porqué las luciérnagas de Tailandia emiten luz todas a la vez (quizás Xiphos, nuestra Bióloga y Becaria, lo sepa) o por qué en determinados países se tiende a sincronizar los aplausos, hasta el enigma de cómo las células del corazón se ponen de acuerdo para batir al unísono (algo que nos parecería tan normal, pero que es alucinante)

Especialmente centré mi atención en la explicación de los ritmos circadianos. Quizás porque afecta directamente a mi profesión, por el hecho de querer entender el cuerpo de las personas, pero también por sufrir esas alteraciones en el mío propio debido a mis extraños horarios.
Es increíble cómo tenemos programado un reloj que marca el ritmo de nuestra vida. Cómo somos capaces (a mí me cuesta, pero sucede a veces...) de levantarnos cada día a la misma hora sin necesidad de despertador. Que cada célula lleve dentro de sí ese pequeño relojito, pero a la vez esté gobernada por un reloj mayor, situado a la altura del cerebro.

En los ciclos circadianos existen las denominadas "zonas zombis", que es la franja que va desde las 3 a las 5 de la madrugada. Se supone que a esa hora no deberíamos estar despiertos (ya sé qué estarán pensando los que padecen de insomnio, que por aquí sé que hay unos cuantos... *;P), porque las neuronas se resienten, las funciones biológicas están en su punto más bajo.

Si nos empeñamos en permanecer despiertos sobre esa hora nos sentimos cansados, con ojos llorosos, y aletargados, para desgracia de los que a esa hora trabajamos y de los que a esa hora nos sufren. De hecho, grandes desastres como el de Chernóbyl, el del Exxon Valdez o la tragedia de Bhopal en la India sucedieron en esa franja horaria. Miedo me da entonces volar a esas horas, no sea que los pilotos y los controladores no estén muy frescos... *;)

Es curioso cómo pasada esa hora, el cuerpo comienza a desperezarse, a activarse de nuevo, aunque no hayamos dormido. ¿No os ha pasado algo así tras una noche en vela de juerga, que volviendo a casa parece que ya no teneis sueño? Todo tiene una explicación hormonal, y es que el cortisol, que se segrega a más dosis a primera hora de la mañana, prepara el cuerpo para un nuevo día, siguiendo su lógico ciclo circadiano.

Otro fenómeno relacionado con estos ciclos son los jet-lags. Nos llevamos nuestro ciclo circadiano, que se quedó en la zona horaria anterior, contradiciendo a los horarios del nuevo lugar al que hemos viajado. El problema es que la zona zombi coincida con el momento en el que en el nuevo lugar hacemos cosas, lo cual dificulta mucho la labor.

Un truco para los que viajeis y podais sufrirlo: para reconfigurar el reloj interno es importante exponerse a la luz, y así se segregará la melatonina que lo regula. Así que hay que intentar salir a la calle a desayunar, que nos dé el sol de la mañana, dar un paseo a esas horas para que la luz solar active esa hormona, e intentar por la noche no ir a dormir demasiado tarde, aunque no estemos cansados (Juanjo, podría ser un buen consejo para tí, que parece que vives en un jet-lag *;P)

Y bueno, creo que ya es una dosis demasiado alta de curiosidades la que aquí os he dejado, sea para entreteneros o aburriros. Vais a tener tiempo de leerlo de aquí a que vuelva a aparecer de nuevo... Yo mientras seguiré alucinando con este libro.

Ahora me voy a comer, y a dormir posteriormente, que yo particularmente debo tener una segunda zona zombi durante la hora de la siesta...

Besos

Foto: Imagen tomada de internet. A falta de disponer de mis fotos para poder incluir... *:(