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Terra
La Coctelera

Categoría: Cajón "desastre"

Fiesta Bloguera, Quedada Coctelera

Yo aun me lo estoy pensando, no me es tan fácil. Pero ganas no me faltan.

Con la excusa de los premios 20 minutos, se va a celebrar una fiesta bloguera.

Los que estuvimos en la fiesta que organizó la Coctelera salimos todos encantados, y nos quedamos con ganas de más. Creo que sería una buena oportunidad para volver a vernos, y que se animen los que aun no lo han hecho.

Para más información, pincha aquí. Y haceros eco los que podáis de la noticia. Estaría bien poder juntarnos todos de nuevo.

El problema es que hace falta invitación, y yo no tengo, ni sé cómo conseguirla a estas alturas... ¿Y si hacemos una fiesta alternativa? O la continuamos en otro lugar para poder ir todo aquel que quiera...

Bueno, a ver si conseguimos montar otro fiestón como aquel anterior...

Pongamos que hablo de Madrid... y de la Fiesta Coctelera

Que lo sé... Que llego tarde... No suelo ser demasiado imputual, recalcando el demasiado, pero esta vez no había manera de solucionarlo.

La fiesta. Menuda fiesta!! Mil veces se hiciese, mil veces asistiría de nuevo. Ha merecido la pena "darse el paseíto" hasta Madrid. Estaréis pensando como me han dicho siempre: "Estás loca" Y qué, si soy una loca feliz...

Llegada a Madrid

"Aterrizo" en Madrid. Dejo la maleta en el hostal. Qué miedo, ¿aquí me tengo que meter...? ¿Por qué no habría sitio donde siempre, que tan bien estaba y tan baratito...? Si sólo hubiese contado con un poquito de antelación hubiese pasado la noche en Los Alpes.
Nada más entrar casi me doy de bruces con la cocina, y un argentino desayunando. Se parece al "Mono Burgos", con los mismos pelos y todo, con su acento y todo, pero cuando estaba delgado. Es el que lleva el hostal. Me recibe en pijamas y zapatillas. De lo más extraño. Pago y sigue desayunando. Dejo la maleta y salgo a pasear por Madrid.

En Madrid sé que siempre encuentro buena compañía. Pero también me gusta disfrutarla a solas. La Gran Vía es todo un mundo para mí. Y disfrutar de mi soledad no significa sentirme sola. No tengo necesidad de estar siempre con gente. A veces un ratito para mí nada más viene bien. La gente debería entender eso.

Caigo en mi compulsión. Zapatos a 6 euros, zapatillas de deporte a 6 € (monísimas, en piel y de color lila), pantalón de chándal a 4 €, camiseta a uno!! Y mejor parar.

Me dirijo a La Dalia. Necesito hacerme con rooibos chocolate-ron. Y con un arsenal de Yoghi Tea de chocolate. Pero caigo en la tentación y casi vacío la tienda.

Nada más entrar por la puerta me llaman al móvil. Me quieren vender libros. Se los voy a comprar, no hace falta que me suelte el rollo, si me vienen bien para el trabajo, en eso no hay que escatimar. Pero el tipo cree que necesita soltarme el rollo y no se corta. Yo casi no le oigo. Sigo buscando en el estante ese rooibos mientras él habla solo. Como cuando te habla una suegra como la mía. Un cuarto de hora. O más. El hombre ha atendido ya a unos cuantos. Me espera con paciencia infinita.Yo sólo espero que me diga el precio y contestarle que sí. Mientras tanto he llenado el mostrador con unas cuantas bolsitas de tés y rooibos. Y vaciado el bolsillo de unos cuantos billetes. No tengo remedio...

Sigo de tiendas. Miro mucho, compro poco. Menos mal. Entro en H&M.Me pruebo un vestido muy barato, precioso. De gasa negra. Pero la 34 es una talla muy pequeña, y lo de arriba no hay donde meterlo ahí. Si no fuerapor eso me lo llevaba.
Algo se me cae al suelo. Lo voy a recoger y me encuentro con un libro ¡en un probador! "Suicidios ejemplares", de Enrique Vila-Matas. Se le debió caer a alguie mientras leía por la página 58-59. Así lo indica un envoltorio de Trident a modo de marcapáginas. Ir de tiendas no está reñido con el gusto por la lectura. Pero eso ya lo sabía yo, que me gustan ambas cosas

Voy a comer. "Subo al sur". Me encanta ese sitio. Una tienda de comercio justo donde sirven comidas de todo el mundo. Me gusta el turismo gastronómico. Me gusta lo exótico. Y el menú es barato. Sólo ocho euros. Merece la pena.

Tras la deliciosa comida vuelvo al hostal para dormir una siesta. Vuelvo a sentir ese miedo que me invadió cuando lo ví la primera vez. El lugar es cochambroso, una habitación minúscula con muebles viejísimos, las sábanas dan un poquito de repelús, la almohada no sabría si llamarla así, no tiene persiana, apenas una cortina, ni un mísero lavabo donde lavarme la cara. En fin... Vamos a intentarlo.

Cierro los ojitos, y apenas consigo dormira pesardel cansancio. Al poco estoy de nuevo en pie.
Winter se porta estupendamente conmigo. Me llama preocupándose por mí. Me dice que Miss Calamarno piensa venir a la fiesta. Me propone un café. OK, tomemos algo. Pero me llevas a su tienda para que al menos la salude si no la puedo ver esta noche.

Conozco al fin a mi paisana. Hace calor en la tienda. Será que su personalidad cálida la llena. Tiene unos increíbles ojos azules. Qué envidia.

Hay un punto de inflexión. Cambio de planes. Quizás sí, quizás me pase por la fiesta. Claró, tía, si te vas a arrepentir si no vas, en casa vas a estar comiéndote los mocos mientras nosotros bailamos entre risas. Venga, vale, un ratito.

Corro a darme una ducha que casi no me da tiempo. Odio atravesar el pasillo una y otra vez. Porque la ducha está al fondo. Porque en mi habitación no puedo enchufar el secador. Porque no hay luz suficiente para saber dónde planto el lápiz de ojos. Y odio que me vean los extranjeros que están allí sentados (son todos rubios rubísimos, de ojos azules azulísimos, pero no alcanzo a escuchar la conversación para saber de dónde vienen) con la toalla reliada en la cabeza. Es como un atentado a mi intimidad.

Crónica de la fiesta

21 horas en Callao. Allí fue donde Winter me dijo que habíamos quedado. Nick Furia, todo un tipo digno de conocer; Jaytower, menudo regalito el de después; Javier Caspito y su mundo; C-girl, te perdono yo también lo de la tosta, no pidas más disculpas, que no hace falta; Shenka, una tía genial a la que poco conocía antes y me ha sorprendido gratamente; Miss Calamar, otra tía genial a la que seguía desde los principios y me alucinó aun más en persona; Bitelchús (qué mala soy, pero es que la primera vez creí que era así...) y su amiga Ángelodemonio. Llamo a Anapara ver dónde está. Llega al poco pero se va directamente a la fiesta. Lo siento, yo necesito comer algo antes. ¿Una tosta por ejemplo? Ajaja (chiste para las 4 chicas que vivimos el momento, 3 con cara de sorprendidas y una con cara de vergüenza *;P)

Tras engañar al estómago nos vamos a la fiesta. Ya a la entrada parece interesante. Doy el nombre. Me dan una pegatina para identificarme, una chapa de La Cocteleray una camiseta, y una invitación a refresco o cerveza. Pero qué bien se portan éstos de La Coctelera, qué majos y qué currado se lo tienen todo!

Intento localizar a Ana y Marta, que ya son "viejas conocidas" para mí. No es la primera vez que las veo y espero que haya muchas más. Son geniales. Las veo enseguida, las abrazo, me encanta que estén allí. Está también JB acompañando a Marta.
Y conozco a Jesúsa quien siempre veía comentar en el blog de Marta y alguna vez curioseé de pasada. Y a la otra Marta, que también había visto pasar en sintonía por los blogs de mis amigas y seguro que alguna vez pasé por allí con prisas. Y por fin pongo cara a mi amigo Rafa, al que me dio mucha alegría poder ver y mucha más pena no poder compartir más tiempo con él. Pero normal, con tanto jaleo y tanta gente.

Hablando con ellos siento un toque en el hombro y una exclamación. "¡Marilia!!" ¿Y tú quién eres? Ah, sí, la pegatina, claro... Anda, Ryu, al final has venido! Qué bien. No nos conocíamos mucho antes, pero era agradable encontrar a alguien a quien sigues, aunque sea desde hace poco, más aun cuando aun no había decidido si vendría o no. Otro loco como yo que se hace un puñado de kilómetros para venir a la fiesta. Si es que somos unos frikis. Empezamos a hablar, y continuamos hablando y hablando. Me sorprende muy gratamente. Es agradable encontrarte gente así.

Shenka me presenta también a unosamigos, son infiltrados de la competencia, pero seguro que tras la fiesta han pensado en hacerse hueco en La Coctelera. Llegan también Sin Perdóny Mrs Maggots. La gente empieza a irse, pero nosotros hacemos un grupito muy majo. Y empezamos a hacer cosas raras, las altas horas de la noche y el alcohol pasan factura. Cómo explicar lo de las pegatinas...? Situaciones "comprometedoras" y divertidas. Shenka, si a tí te echan bajo un puente, me tocaría ir a dormir contigo...

De los vídeos mejor no hablar... ¿Alguien sintió que no hacía el ridículo? ¿Alguien no se arrepintió de ponerse delante de la cámara? Yo estaba hecha un flan, qué manera de cagarla...!

Van a cerrar, se hace tarde. O temprano, según se mire.He aprovechado toda la noche. Me ha encantado. Me quedo con ganas de más. ¿Desayunamos? En un intento infructuoso de buscar un local abierto en el que nos sirvan unas tostadas acabamos en San Ginés comiendo churros con chocolate. Después toca despedida. Una lástima. A qué poco pueden saber tantas horas. Abrazos (terapia de peluche ;P) y un hasta pronto. Ojalá.

He conocido gente increíble, me encantaría volver a reencontrarme con ellos. Como me reencontré con la gente increíble que ya conocía. Ha sido una experiencia inolvidable. Estoy encantada de haber hecho esa locura. ¿Para cuándo la próxima...? Simplemente delicioso, simplemente genial.

Jo, cuántas lagunas, casi sólo recuerdo que lo pasé muy bien. El resto se lo ha inventado mi cerebro para ir cubriendo huecos. Fui con Santa Teresa al cielo, pero después menudo batacazo!!
Menos mal que tengo fotos para refrescar la memoria...

El día después

Me voy a dormir a las 7. A las 9 me despierto. Necesitaría dormir algo más, pero mi cuerpo se niega. Tras varios intentos a las 10 me pongo en planta. Hay que terminar de organizar la maleta y salir de allí. Y no tengo resaaaca! Pero miresfriado ha empeorado. Me he quedado casi afónica. Me cuesta hablar y que me entiendan. Y más aun que no se rían de mí.

Me cobran 3 euros por dejar el equipaje en el hostal. Cabrones!Con lo que cobráis ya por esa mierda de habitación...
Voy a desayunar. Me tomo un café después de no probar uno en meses, con un donuts. Winter me llama. Quedamos para un té. Eso sí, no puedo echar en falta ese té. Me hace conocer tiendas de té y de chocolate que me dejan alucinada. Gracias por el detallito, Winter. En general, gracias por todo.

Tomamos el té en un sitio que me descubre. Parece que me conozca, me encanta el sitio. El menú también parece delicioso. Lástima que la parte de abajo sólo esté abierta de noche. Debe ser genial sentarse sobre los cojines en el suelo, sobre esa capa de arena en la que colocar los cojines. Y las luces, y el baño... Es genial ese sitio. Quiero volver. Quiero tener tiempo para volver.

Me acompaña hasta el sitio donde voy a comer. Él se tiene que marchar. Subo de nuevo al sur y la comida está más deliciosa aun que el día anterior.

Después me voy a dar un paseo. Bajo a la Plaza de España, con la música a cuestas y me siento en un banco. Empiezo a sentirme fatal. El cansancio pasa factura y casi me duermo en el banco, con el bolso haciendo de cojín. El resfriado me está matando, no es el mejor día para deambular por ahí. Decido cancelar la cita con un amigo al que hace muchísimo que no veo, pero el cuerpo no me lo perdonaría. Una lástima, porque me apetecía verle, y porque había conseguido reservar en un sitio que me encanta. No tengo batería en el móvil, no sé cómo encontrar su número, y al final me las ingenio. Le llamo y lo entiende. Tampoco él está para muchos trotes. Nos conformamos con un "otra vez será".

Adelanto el billete de tren. Doy una cabezada en el viaje. No tengo batería en el móvil ni para poner la alarma y pido a la viajera de al lado que me despierte al llegar a Ciudad Real.

Una vez en casa paso las fotos para que mis amigos las tengan cuanto antes. Y me voy a dormir. Me esperan unas duras 48 horas de trabajo seguidas aderezadas por un catarro nada desdeñable. De las que me pude recuperar sólo ayer, durmiendo todo el día, todo el cansancio y todo el resfriado.

Siento la tardanza. Aquí tenéis mi reportaje de la fiesta. Sólo puedo resumirla en GENIAL!!

Un día en Sevilla

Me encanta pasear por las estrechas calles del Barrio Sta Cruz, donde siempre hay una sombra bajo la q cobijarse

Me levanté tempranito esa mañana. Había quedado con un amigo para desayunar. Sé que hubiese querido pasar más tiempo conmigo, que hubiese querido que le acompañase de compras el día anterior, como habíamos hecho alguna queotra vez hace años.

Crucé la calle para coger el autobús. En la puerta del taller estaba aquel perro, aun adormilado, empezando a aprovechar los primeros rayos de sol de un día que prometía ser cálido, pero que todavía no éramos conscientes de ello. Después entendí que me sobraría el abrigo y el jersey, que los hubiese cambiado encantada por una fina camisa, incluso unas mangas cortas.

Cogí el autobús. Lleno de gente como es habitual en un día normal a esa hora. Me puse el MP3 dispuesta a escuchar música, sabiendo que me esperaba un largo viaje, pero al final decidí poner la radio. Zapeé. Escuché la voz del Presidente del Gobierno y dejé de zapear para "zetapear". Pero madre mía, era Carlos Herrera el que le entrevistaba... Nada más que comentar.

Una hora de autobuses y por fin llego a Virgen de Luján. Mi amigo seguro que tiene hambre. Nos vamos a la famosa chocolatería que queda justo frente a su trabajo, no quiere alejarse mucho. A mí me apetecía una buena tostada, pero lo entiendo. Además, echaba de menos los "calentitos" de mi tierra.

Un ratillo de charlas, puestas al día, todo deprisa, sabe a poco. Otra vez será. Siempre tengo que conformarme con el "otra vez" en cada visita a Sevilla. Siempre llevo prisas. Pero esta vez no. Esta vez voy a disfrutar de esos paseos que tanto echo de menos.

Paso a saludar a Concha, de Queraltó. Se porta muy bien conmigo cada vez que me toca cambiar de gafas o lentillas, es muy cariñosa, y me coge de camino.

Cruzo el río. La Puerta de Jerez está patas arriba. Las obras han tomado la ciudad. Y la gente empieza a sentirse un poco como en Madrid, creen que van a sepultar la ciudad bajo las obras, creen que no va a terminar nunca.

Espero a cruzar la calle por un sitio imposible. Nadie se acordó de regular este rincón al tráfico. Y, ya me parecía raro que no hubiese pasado antes, empiezo a escuchar quejas sobre las obras. Pero se dirigen a mí. Me quito el MP3 para ser educada, para dar entender que le oigo, pero sólo después de la segunda respuesta. Le respondo que paciencia, que el que algo quiere algo le cuesta. Y ser educada me cuesta tener compañía que no buscaba durante un buen trayecto. Decido apagar la música.

Es un chico joven, o no tanto, de lo más sevillano. No sé, no tiene malas pintas, pero no me termina de convencer. Roza lo "cani". Y no mepreguntéis qué es; no conozco otra palabra mejor para definir lo cani.Que si hay que ver, que si esto no va a acabar nunca, que es un caos. Yo excuso al Ayuntamiento, intento comprender a ambas partes. Pero será que no vivo allí, y que no lo sufro a diario.Y le digo que sólo hay que ver el anuncio que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid para defenderse de quejas así.

Me pregunta, intento ser cortés, pero no me apetece la conversación. Quería una mañana para mí. Pero sigue hablando. Que si soy de Madrid, no soy de aquí, se hace un lío, no me ubica (a veces casi ni yo consigo hacerlo), tampoco le doy facilidades,pero no vives aquí ¿verdad? , no, que si vas a venir en Semana Santa, no soy muy de Semana Santa¿y en feria? yo tengo caseta, si quieres te vienes y te invito a un cubata. Bla, bla, bla...Gracias.

Llega por fin mi bifurcación. Educadamente digo que tengo que tomar otro camino y le dejo allí. Y respiro paz. Estoy ya en la Giralda. Dispuesta a perderme por mi barrio Santa Cruz. Me confunden con una turista, estoy segura. Llevo la cámara en mano, no paro de hacer fotos. No paro de mirar todo como si fuera la primera vez. Y miro también el menú de las mesas en la Plaza Doña Elvira, con la esperanza de que pudiera haber algo
que me permita un día comer allí. Pero no, tendré que ahorrar, o al menos ahorrar para comer algo que no sea gazpacho más paella. Y tendré que elegir bien la compañía para disfrutar de un rincón tan increíble.

Me siento. Respiro la paz de antaño. La fuente canta como ha cantado siempre, es casi una nana. La brisa corre fresca entre los naranjos. Canto, hago fotos, miro, observo, siento. Estoy convencida, me toman por turista. Nadie compraría postales de su ciudad. Los camareros mi miran esperando que solicite una mesa, están casi al acecho.

Me he llenado de energía. He recuperado fuerzas, y sonrisas. Paz. Me reencuentro conmigo misma.

Se va haciendo tarde. Mi madre me espera para comer. Comida de mi madre. Y ahora también de la Thermomix. Tengo que coger de vuelta el autobús en la Plaza de la Encarnación, otro buen paseo. Pero disfruto de cada paso. Y me pregunto cuándo, de nuevo, podré volver a disfrutar de mi ciudad sin prisas, sin el agobio de cumplir con las visitas, sin tener que esquivar a todos conlos que tendría que compartir un ratito y no puedo dedicar, sin tener que llevar una agenda para distribuir cada minuto sin desaprovechar ninguno.

Pero esta vez no hice tanto, no ví a tantos, y no desaproveché un segundo. Porque los invertí en mí misma.

Fiesta Coctelera

¿Hay alguien que no se haya enterado aun? Los rumores vuelan, y en La Coctelera falta tiempo para que se propaguen.

Pero no, no es un rumor, es una realidad. La Coctelera organiza una fiesta para celebrar lo bonita que nos la han dejado después de que la pusiesen patas arriba. Reconozcámoslo, ha merecido la pena. Por mucho que les maldijésemos durante las "obras" (Eso pasa siempre. Madrid es ya famoso por ésto, que hasta han tenido que hacer un anuncio justificándolo; pero a Sevilla, creanme, parece que le ha dado envidia y se está poniendo toda guapa, a costa de estar con el asfalto levantado en cada rincón...)

Y creo que también merecerá la pena ese encuentro entre los que hacen que funcione este rinconcito y los que cada día aprovechamos esta oportunidad, dando vida a este lugar. Sin duda merecerá la pena.

Tengo muchas ganas. Ya me apunté. Ya tengo sitio. Los billetes no serán un problema. Además, Madrid me encanta, me apetecía también darme un paseíto por allí. Y, cómo no, conoceros a todos los que tras las letras nos ofrecéis vuestro mundo. Allí estaré para poder ofreceros en directo el mío.

Fiesta!! Porque tengo unas ganas de fiesta...!

Entonces qué? ¿Nos vemos allí? Eso espero...
Sólo teneis que apuntaros para reservar vuestro sitio
Los que no puedan ir, os echaremos de menos, pero seguro que estais presentes a pesar de la ausencia.

Ya queda menos....

Y por fin llegó!!!

Ha sucedido. Cuando empecé esta deliciosa cruzada me sabía a lejano, casi a intangible. Y gracias a vosotros ha ocurrido.

¡¡¡Hemos llegado al comentario mil!!! Gracias, amigos. Sin vuestras palabras este lugar no hubiera sido lo mismo, no tendría sentido.

¿Que quién ha sido...? Pues seguramente un spam, porque he estado ausente un par de días y me han hecho un estropicio. Se han cebado con mi post "Por el amor de una rosa" con decenas de comentarios no bienvenidos.

Pero después de limpiar tamaño desaguisado y arreglar un poco mi casita virtual, hacemos cálculos, y si estos no me fallan el comentario mil corresponde a alguien que ha entrado hace poco en mi casita, pero que ha entrado con fuerza, con la misma fuerza que la caracteriza.

Gracias, Isabel, por acogerme en tu rincón, por los paseos que te das por el mío, por las palabras que dejas como estela de tu presencia en un regalo. Seas siempre bienvenida. Seguiremos mordiendo de tu manzana cargada de dulce veneno.

Un abrazo.

PD: Seguid, chicos, que a alguno le tocará el comentario 2000
Encantada de teneros conmigo. No os podéis imaginar cuánto significáis ya para mí.

Egotripis more

Siguiendo la estela de los "Egotripis cruzados", aquí os dejo mi aportación tras la mini-quedada con Buda y Lu en mi querida Sevilla natal.

Hicieron falta varias pruebas, no dábamos con el encuadre justo, ni la luz, ni nada de nada,a la primera.

Éste es el "making of":

El sitio me encantó. Gracias por compartir conmigo el rincón de "los Tres Tristes Tigres". A pesar de ser sevillana siempre me descubren sitios nuevos. Además deque se me están ya olvidando los que conocía...

El camarero, muy majo, me dio a "esnifar" de todos los tés que allí tenía. Eso sí, no me dejó probar ni uno, que a esas horas ya no se hacían infusiones. Y yo, que me quedé con unas ganas de probar el rooibos de plátano y caramelo... Creo que lo hizo para obligarme a volver...

Las ensaladas, riquísimas, eh? Vaya acierto. Lástima que mi tripita no diese más de sí... La próxima vez iré preparada.

Nos faltó Bea, a la que fuimos a rescatar de su castillo, pero estaba ya en pijamita (siento haberte despertado...), y no estaba para muchos trotes la pobrecita... Esta vez te perdono, que lo entiendo, pero no me puedes faltar a la próxima, ¿eh?

Lu, me encantó conocerte. Lo pasé genial. Deseando repetir.

Y éste es uno de los resultados... (una diferente a la que ha escogido Buda, para que haya variedad. Pa que después no digas que salgo siempre muy seria en las fotos... )

Hubiese querido incluir a muchos más amigos cocteleros en este saludo, a los que aprecio de verdad (y ya sabeis quienes sois, no os quepa duda, que sí, que tú también....) Pero el folio era demasiado chiquito, y éramos tres para saludar... Aunque no estuviéseis en ese papel, estuvísteis presentes, os nombramos, nos acordamos de todos vosotros. ¿Cómo no hacerlo...?

Y si hay suerte, y puedo acudir, me espera un egotrip masivo el 22 de marzo en Madrid... Ojalá...!

Curioso ticket de compras

El otro día fui de compra. Aparte de lo barato que compro (cómo no ser consumista con esos precios??!) me llamó la atención, una vez en casa, el ticket de compra.

Y me pregunto... ¿qué hubiese pasado si el primer artículo de la lista hubiesen sido unos pantalones, o unas bragas? Lo mismo tenían algún dispositivo especial del que yo no me percaté para estimular ciertas zonas...

La belleza de otras lenguas

Me gustan los idiomas. Siempre se me dieron bien. Pensaba que es un instrumento que ayuda a la comunicación, y hasta cierto punto es cierto. Pero hoy me doy cuenta además de que conocer otras lenguas puede limitar también la expresión. Y es que a veces encuentras las palabras exactas que buscabas, la canción que mejor que ninguna explica lo que sientes, pero tienes la limitación de compartirla porque no está en tu idioma natal, o más bien en el de las personas a las que te gustaría hacerlas llegar.

Hoy me da igual. He encontrado un poema en uno de esos cuadernos a los que accidentalmente llegan mis anotaciones. No recuerdo exactamente dónde lo leí. No es tampoco lo que siento ahora, pero seguramente alguna vez me he sentido así. Y es que es simplemente precioso. Aunque no se pueda entender completamente, creo que sólo el hecho de estar escrito en italiano ya le da una enigmática belleza.


Un sogno
Mi avvicino al tuo viso...
Ti guardo
perdendomi nell'immensa bellezza dei tuoi occhi...
per poi trovare sulle tue labbra il senso della mia vita.

No... Non ti chiedo di realizzare il mio sogno

...soltanto lascia che io sia
una stella nel tuo cielo,
un'onda nel tuo mare...
e il cielo non sará mai troppo buio,
la sabbia della riva mai troppo arida... per te

Y recordando a alguien que decía que la voz es algo muy importante para él, no voy a dejar a este poema huérfano de sonido. Presto mi voz a estas letras.
(Disculpad esa voz, pero es que empezaba a quedarme de nuevo afónica, y creo que esa era la ronquera previa. En fin... que esto es lo que hay...)