Publicidad:
La Coctelera

Por si quedaba alguna duda...

Declaro oficialmente abandonado este blog

Creo que era necesario después de tanto tiempo.

Y no ha sido fácil...

Fiesta Bloguera, Quedada Coctelera

Yo aun me lo estoy pensando, no me es tan fácil. Pero ganas no me faltan.

Con la excusa de los premios 20 minutos, se va a celebrar una fiesta bloguera.

Los que estuvimos en la fiesta que organizó la Coctelera salimos todos encantados, y nos quedamos con ganas de más. Creo que sería una buena oportunidad para volver a vernos, y que se animen los que aun no lo han hecho.

Para más información, pincha aquí. Y haceros eco los que podáis de la noticia. Estaría bien poder juntarnos todos de nuevo.

El problema es que hace falta invitación, y yo no tengo, ni sé cómo conseguirla a estas alturas... ¿Y si hacemos una fiesta alternativa? O la continuamos en otro lugar para poder ir todo aquel que quiera...

Bueno, a ver si conseguimos montar otro fiestón como aquel anterior...

Egotrip (by Raúl - Imagina)

Gracias, Raúl, por el regalo. Eres un genio. Ojalá yo dominase como tú estos benditos programas de retoque de fotografía.

De nuevo, muchas gracias

Mujer florero

...De mayor quiero ser mujer florero...

Siempre imagino esta canción cuando me toca meterme en faena, ponerme el traje de maruja y poner un poco de orden y limpieza para que circulen las energías, que las tengo presas y escondidas en cada rincón de la casa. No me extraña que tengan miedo a salir...

Me he puesto música. Bailo enloquecida pasillo arriba, pasillo abajo. Hago como la que ordeno, como la que limpio, y vuelvo a bailar. Qué ganas!! Bailo y quiero que me vean bailar, pero no hay nadie. Pero no bailo como en la discoteca. Bailo como sólo se puede bailar a solas en casa. Y grito. Porque es gritar y no cantar.

Me he encontrado un anillo. Me lo he puesto. ¿En qué dedo se ponen los anillos? ¿En la mano derecha, en la izquierda? ¿En el corazón, en el anular? Al final me lo he puesto en el que mejor encajaba, el anular. Será que se hizo para llevar anillos. En la mano derecha. En la izquierda ya llevo el reloj, y ya eran demasiadas cosas para mis manos minimalistas. Así que ocupa el lugar de la alianza. Da igual, la que llevo es invisible. Ainss, es que no estoy acostumbrada a llevar anillos... Quiero decir, en los dedos, porque hay otros inventos por ahí que no son malos para probar... De verdad que no...

Encuentro mil cosas que no sé qué hacer con ellas. Arrasé en la tienda de los veinte duros (¿cómo se llaman ahora...? El cambio de moneda traería consigo cambio de vocabulario, pero aun soy incapaz de adaptarme a alguno que otro...) El dependiente me regaló un pequeño peluche, un delfín amarillo. Dice el Feng Shui que traen suerte en el amor, los delfines,tienes que colocarlo en la habitación. Boh! Le buscaremos un hueco...

La verdad es que cogí manía a los peluches. Hace tiempo alguien se enteró de que los coleccionaba y se corrió la voz. Me llenaron la habitación de peluches. Llegó un punto que ya no sabía dónde meterlos. En la mudanza decidí que me desharía de muchos de ellos. Sólo los más originales he conservado. Bueno, mi abuela me los guarda hasta que me instale en algún lado (abuela, lo siento, sé que soy un culo inquieto, pero verás que sí, verás que ya paro. No sé si quiero, pero paro. Me quedaré quieta) Quizás en esa otra mudanza me deshaga del resto. No quiero peluches.

Las velas sí, no voy a seguir comprando, o al menos eso digo siempre, porque tampoco sé dónde meterlas, pero también se corrió la voz, y también me llenaron la habitación cual velatorio de formas, olores y colores. Pero me gusta. Me siento atraída por las velas. Hipnotizada. No sé, será que soy signo de fuego, y el fuego vuelve al fuego...

Bueno, vamos a lo que íbamos, que así no termino nunca.

...De mayor quiero ser mujer florero...

Adicta

Quizás alguna vez lo intuí. Pero claro, yo decía como los drogadictos que no lo quieren reconocer, que no, yo decía "no, yo controlo". Y a veces no es así. A veces te pueden esa necesidad, esas ganas que no sabes cómo apagarlas si no es con la propia droga.

Yo controlo, es verdad, me conformo con una mínima dosis después de comer. Lo suficiente para quitarme el mono. Pero hoy he probado algo nuevo. Y he tenido que salir corriendo para no enfermar de sobredosis. Lintd Excellence con pepitas sabor a pera y trocitos de almendra. Increíble la sensación. Tuve que repetir. Tuve que repetir de nuevo. Y he salido corriendo de las proximidades del frigorífico si no quería acabar la tableta. Para mí el chocolate es una delicia; si es Lindt es un tesoro; si es el nuevo sabor de pera y almendras es una perdición... Pero siempre chocolate amargo, y cuanto más negro mejor.

Un pedacito no muy grande, que se funda en la boca, ayudar a que se deshaga con la lengua, saborearlo lentamente hasta que casi desaparece... Es así como se come el chocolate; otra forma de hacerlo sería un sacrilegio. Y si se derrite en los dedos llegó el mayor placer. Es inevitable caer en la tentación de chuperretear los dedillos y disfrutar con ello. Mmmmm...

Hoy caí en la tentación de lleno. Y no pienso rehabilitarme. Creo que voy a por el último pedacito. Sí, de verdad, el último!! (Y quién se lo va a creer...?)

PD: Aconsejo también esos bombones Lindt que son como bolitas y se deshacen sin nigún esfuerzo en la boca. Te desharás con ellos...! (no, no me pagan comisión. Pero debería de ser pecado no compartir los placeres de la vida, no?)

El siempre salvador recurso de la lluvia para inspirar

Me gustan las ciudades mojadas. Se empañan. Como con la niebla, pero con una nostalgia diferente, menos de misterio, más de recuerdos, menos de frío, más de sensaciones cálidas aunque congeladas en algún instante del pasado.

Es curioso, en los días de lluvia la gente tiene más prisa o se detiene. Como el tiempo, que también se detiene, aunque rara vez corra más aun.

Las calles se vacían, y la cabeza se llena, y el corazón se despereza burbujeante, callado pero haciendo ruido. Y a veces brotan las lágrimas que pretenden confundirse con la lluvia.

Calles mojadas, la soledad paseando por ellas. Altas horas de la madrugada. Me gusta respirar ese cálido frío. El color anaranjado de la noche, tal como lo pintan las nubes. La música callada de la lluvia. Una banda sonora ya inolvidable.

Tiempo atrás salir a la calle sin paraguasme parecía una locura. Ahora me parece una locura salir con él. Privarse del placer de sentir el agua que cae, de un cielo que llora emocionado, que se deshace en gotas para fundirse en mi piel, conmigo. Como un regalo.Y respirar esa paz, esa increíble enorme paz.

Un día cualquiera, un jueves, quizás un miércoles. Los momentos especiales no tienen fecha, ni horarios, ni grandes acontecimientos. Sólo hay que saber reconocerlos y dejar que no se escapen, saborearlos hasta el último segundo.
Un día cualquiera las grandes ciudades que antes parecían hervir se vacían a estas horas en las que algunos duermen, y otros sueñan.

Y yo la estaba soñando despierta.

Algunos días, increíblemente, no deseas que vuelva a lucir el sol, que no rompa el mágico encanto de lo que significa un día de lluvia.

La Semana Santa me pone los nervios de punta

Vengo de mala idea. La Semana Santa. No sólo no tengo vacaciones, sino que trabajo más. Pero eso es lo de menos. Me quejaría de verdad si no tuviese trabajo, y por suerte ayer mismo me renovaron por un tiempecillo más, parece un buen contrato. Puff! Alivio...

No, pero ahora no venía precisamente a eso. Sólo quería un par de minutos para quejarme. No quiero Semana Santaaaaa!!!!! Ay, María, cómo te entiendo. Cuando leí tu post me sentí exenta de los problemas que da estos días vivir en Sevilla, pero al salir esta tarde al centro comercial me he dado cuenta de que Ciudad Real también se convierte en una mini-gymkana en la que mi calle forma parte de la prueba principal.

Volver de comprar se puede convertir en un reto. Primero llegar a algún lugar cercano a mi casa. Cuatro vueltas y diez rodeos para que no me hubiese salido igual que ir andado a las compras. Después, el reto final, aparcar. Sudores, sudores. Hay un sitio! Mierda, es un garage... Busco algo más y encuentro. Unas cuantitas calles más allá. Un poquito lejos, sí... Ahora un paseíto hasta casa. Cargada además de bolsas. Por suerte no pesan demasiado.

Menos mal que compré ocho tabletas de chocolates Lindt Excellence (de lo mejorcito, señores)para quitarme las penas. Que éstas con pan son menos, y con chocolate, ya ni te digo.

Con esto vengo a decir que, despejando tus dudas, buen amigo Ryu, cada vez me gusta menos la Semana Santa.

Todos en estas fechas se vuelven los más devotos, los más religiosos. Como en Navidad, después pasa y se olvida. Pero a diferencia de estas otras fiestas, en las que el espíritu vive para ayudar a quien lo necesita, la gente se dedica a hacer sus ofrendas de flores, joyas y dinerales (que prefiero ni saber cuantificar) a estatuas para que luzcan más hermosas. Respeto las creencias, pero no esta hipocresía, lo siento. Perdónenme, pero creo que hay gente que necesita más esa donación.

No pretendo un post interesante, ni divertido ni nada de eso que sé que no conseguiré con estas palabras. Sólo quería desahogarme. Y lo he conseguido. Me voy a ver una peli. A ver si el cine también amansa a las fieras...

Merecer y tener

Le daba lo mejor de mí a la vida, y no obtenía más que indiferencia en el mejor de los casos. Cuanto mejor la trataba, más desdenes me hacía.

Ahora, me lo da todo cuando menos lo merezco, me ofrece y me regala, y yo sólo sé hacerle desplantes. Más la maltrato y más me da.Y más me da y más la maltrato. Me va tan bien el papel de buena que ya casi me lo creí.

Debería a veces darme un hostia que me volviese la cara atrás para recordarme aquellos tiempos en los que sólo me estaba permitido soñar.


Qué injusto es este mundo...


"Ya no me das pena, señorita..."

Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos...